El presidente de la Conajzar informó que en diciembre de 2013 la Comisión puso en vigencia el Registro de Operadores de Juegos de Azar, en el que todas las empresas o personas que explotan juegos de azar con autorización de la Conajzar o de las municipalidades deben registrarse.
¿Cómo va el proceso de destrucción de las tristemente célebres “tragamonedas”?
En noviembre del año pasado, la Conajzar resolvió enfrentar el flagelo de las mal llamadas “máquinas de calle”, y pasamos de la firma de convenios para la ejecución de los trabajos de fiscalización y control, teniendo como base que la Comisión ha declarado “fuera de ley” estos aparatos, pues las únicas autorizadas por la legislación son las máquinas electrónicas de juegos de azar que deben estar ubicadas en locales especiales para su explotación. Debo recalcar que nunca hubo ley, resolución de Conajzar, ni ordenanza municipal alguna que habilite su explotación en las veredas, frente a instituciones educativas o en lugares de fácil acceso a menores de edad.
Además, el 31 de enero del corriente año, por primera vez, la institución a mi cargo realizó un día de gobierno fuera de su lugar habitual; en este caso, la sesión se realizó en la Gobernación de Alto Paraná, donde, entre otras cosas, se aprobó el “Operativo control y fiscalización de máquinas electrónicas de juegos de azar”, antes del inicio del año escolar, realizando el primero con la Municipalidad de Ciudad del Este, que concluyó con la destrucción de más de 50 aparatos, en el vertedero municipal.
La intendente municipal de Ciudad del Este, Sandra McLeod, está trabajando muy bien contra este flagelo; sin embargo, es preciso seguir persiguiendo a los “maquineros mau” (ilegales) en toda la República, motivo por el cual en la misma resolución que aprueba el operativo se ha solicitado a todos los municipios del país su colaboración en el tema, esto debido a que ellos también tienen atribuciones legales sobre el particular, y teniendo en cuenta que para Conajzar resulta materialmente imposible fiscalizar todo el país en tan poco tiempo.
¿Se ha podido corregir este año el problema presupuestario para la Conajzar?
En primer lugar, es importante mencionar que la Conajzar depende administrativamente del Ministerio de Hacienda, y desde la aprobación de la Ley 1016/97 no tuvo presupuesto. Recién desde 2010 se consiguió un presupuesto mínimo, que es absolutamente insuficiente. Por ello, en ocasiones y para el cumplimiento de los fines y objetivos de la ley, dependencias del Ministerio de Hacienda nos ceden parte de sus créditos presupuestarios.
En la actualidad contamos con un presupuesto equivalente al 0,4 por ciento de las recaudaciones obtenidas por la Comisión. En otros países, la media de destino para el funcionamiento del órgano regulador está entre siete y diez por ciento de las recaudaciones, lo cual denota que para la Conajzar resulta difícil poder ejercer todas las funciones de regulador, control y fiscalización de las operaciones de juegos de azar, pues en todas esas actividades se requiere una cobertura presupuestaria.
¿Tiene prevista la incorporación de la tecnología en el control de este sector?
La aplicación de la tecnología se ha presentado como el desafío más importante de la Comisión, que está vinculada con la incorporación de equipos y personal adecuado. Es decir, mientras no encontremos fórmulas adecuadas para el desarrollo de la institución en materia de recursos financieros y humanos, probablemente lo que se pueda hacer no tendrá el resultado que pretendemos; sin embargo, estamos trabajando sobre el supuesto ideal de aplicación de tecnología en todos los juegos, la forma de hacerlo y los recursos para el mismo son motivos de análisis por parte de los miembros de la Comisión. Con la aplicación del control online se pretende erradicar la forma arcaica de fiscalización presencial de los juegos, donde el fiscalizador de la institución solo puede controlar la habilitación del lugar (sala de juegos) y cuenta la cantidad de máquinas.
A través del “control en línea” se podrá controlar y fiscalizar todos los juegos desde una plataforma electrónica, desde donde el auditor de Conajzar tendrá los datos de la explotación correcta del juego, en cuanto al cumplimiento del reglamento del mismo, y en caso de los juegos con cánones porcentuales, se podrá realizar control y auditoría sobre el origen del canon abonado y su correspondencia con los ingresos de los juegos.
¿Cuáles son las prioridades de corto plazo en materia del control del juego ilegal?
A corto plazo pretendemos erradicar las máquinas de calle, lo cual es una tarea diaria y complicada por las propias características de las máquinas, cuyo tamaño y peso hacen que sean fácilmente ocultadas o trasladadas de un lugar a otro.
No obstante, es importante recordar a todos los afectados por ese juego (propietarios de máquinas, dueños de negocios y apostadores) que dicha actividad está penada por la ley, inclusive con pena privativa de libertad. Asimismo, nos abocaremos a la protección de todos los concesionarios nacionales y municipales para que puedan trabajar sin el peligro y competencia desleal de los ilegales.
Los más problemáticos
La Conajzar ha identificado como “los más problemáticos”, en cuanto a la proliferación de las tragamonedas, a los municipios de Asunción, Lambaré, Fernando de la Mora, San Lorenzo, Luque y Ciudad del Este. Es más, todo el departamento Central hoy día se encuentra “plagado” de estas máquinas, que se convierten en un vicio sumamente perjudicial para las familias de escasos recursos, cuyos hijos muchas veces van a malgastar el dinero que le dan sus padres para ir a comprar el alimento necesario para el día.
Inversiones
El titular de Conajzar destacó asimismo las inversiones realizadas en este sector. Dijo que una de las primeras licitaciones, con incorporación de inversión privada en hotelería, fue la realizada en el Hotel Acaray. El concesionario Azar Internacional S.A. ha realizado una importante inversión en una propiedad del IPS, un patrimonio histórico de Ciudad del Este. En cuanto a las inversiones en Encarnación, dijo que está en la etapa final la construcción de un hotel que ayudará al fomento del turismo y de nuevas fuentes de trabajo.