León de la Riva ha dicho que se trata de un tema “entre particulares” y que su papel en esta historia se ha reducido a que “la Junta cambiara la Ley de juego” y “facilitar el contacto entre los propietarios del Casino con Enrique Cerezo” (de quien es el edificio ubicado en calle María de Molina).
Lo cierto, es que hace unos días el Ayuntamiento daba por hecho el traslado de la sala de juegos al antiguo cine, tal y como señaló la concejal de Turismo, Mercedes Cantalpiedra. La teniente de alcalde entonces decía sentir “pena y nostalgia” por el cierre del cine pero “alegría” ya que el espacio no se cerraba definitivamente, sino que acogería el Casino.
Tal y como ha publicado este periódico las negociaciones están muy alejadas y varios millones de euros alejan en estos instantes a los caseros y a los posibles inquilinos.
León de la Riva, no obstante, ha recordado que gracias a sus gestiones logró que la Junta cambiara la Ley de Juego. “No se entendía que la norma dijera que se podía instalar un casino en cualquier ciudad que no tuviera 300.000 habitantes, una rara coincidencia que al final se cambió”, concluyó, antes de decir que, incluso, Patrimonio ya ha dictaminado qué partes del antiguo cine se deben respetar y cuáles se pueden modificar.