Rafael Mora Garza, director del organismo, reconoció que a pesar de la iniciativa del Estado de impedir la operación de los casinos, los adictos a los juegos y las apuestas tienen que buscar otros lugares para satisfacer sus necesidades. Se organizan para irse a otras entidades, como Nuevo León o simplemente desarrollan juegos en domicilios particulares.
"A pesar de que ya no hay casinos y que se supondría que el problema bajaría no es así, cuando las personas tienen una adicción a una sustancia o a una conducta, buscan la manera de poder satisfacer esa necesidad, en éste caso la necesidad de jugar. Para ello incluso, hay viajes cada tercer día a los casinos de la ciudad de Monterrey, se reúnen como si fueran a Moroleón a la compra de ropa, así también hay viajes para ir a jugar", manifestó.
Los ludópatas, dijo, presentan conductas similares a los adictos a las drogas, como ansiedad y mal estado de humor si no satisfacen sus necesidades. El problema, señaló Mora Garza, afecta a personas de todas las edades que pertenecen a la clase media y alta. No obstante, informó que son más ludópatas las mujeres que los hombres, incluso comentó que en el caso de La Laguna se sabía de casos de madres de familia que iban y dejaban a sus hijos a la escuela para después pasarse toda la mañana en los casinos, cuando estaban operando.