El gobernador dijo anteriormente que vetaría la legislación luego de estudiar el potencial económico de la propuesta, sus impactos éticos y regulatorios. Según el diario Chicago Tribune, el veto mató la legislación sin que la Asamblea Estatal tuviera la oportunidad de anular dicho veto porque sólo los legisladores de la misma sesión pueden hacerlo.
La legislación pasó el 31 de mayo de 2011, pero el presidente del Senado Estatal John Cullerton usó una maniobra para evitar que la ley fuera a la mesa del gobernador con la idea de negociar un acuerdo con Quinn, que nunca se llevó a cabo, según el Tribune.
La propuesta habría legalizado los casinos en Chicago y cuatro ciudades de Illinois y permitiría a los hipódromos a instalar una variedad de juegos estilo casino, una movida que ayudaría a apoyar la industria hípica.
Proponetes del casino como el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, indicaron que estos atraerían empleos necesarios al área, ayudarían a pagar por la infraestructura de la ciudad y pararían la hemorragia de dinero por residentes de Illlinois que viajan a Indiana a apostar.
Pero, la legislación, no sólo tenía en contra al gobernador, sino también a la Comisión Anticrimen de Chicago, que indicó en junio de 2011 que el abrir más casinos atraería a la mafia a esa industria.
La única buena noticia que ha tenido la industria de juegos de azar vino en octubre pasado cuando el Illinois Gaming Board dio el visto bueno para operar las máquinas de apuestas en decenas de establecimientos en Illinois.