A pesar de la elección en junio pasado de un primer ministro liberal, Antonis Samaras, es muy probable que el país termine el año sin ninguna privatización importante porque el proceso es largo y complejo, según estiman los analistas.
En un país que vive su quinto año consecutivo de recesión, Samaras aseguró recientemente a sus socios que es imposible atraer capitales internacionales mientras los dirigentes europeos sigan hablando de una posible salida del país de la zona euro.
En las últimas semanas los líderes de la UE adoptaron un tono más conciliador con Atenas, aunque siguen pidiendo al gobierno que acelere las privatizaciones. Tras cinco meses de inactividad, la agencia de privatizaciones anunció -para el 19 de septiembre- un concurso para vender la lotería nacional y el lanzamiento del proceso de venta del 29% de Opap, una lucrativa empresa de apuestas deportivas.
El relanzamiento del programa de privatizaciones tendría que aportar 19.000 millones de euros a las arcas del estado hasta 2015, en un momento en que Grecia está negociando con el órgano tripartito de acreedores (UE-BCE-FMI) la obtención de un nuevo tramo del rescate financiero, vital para la supervivencia del país.
"Creo que ahora hay una auténtica voluntad política de acelerar y obtener resultados en materia de privatizaciones", dijo el economista Georges Pagoulatos. "El gobierno ha entendido que su credibilidad de cara a sus socios europeos depende en gran parte de su manera de obtener resultados en materia de privatización", añadió.
En julio, el ministro adjunto de Desarrollo, Notis Mitarakis, admitió que "en todos estos años Grecia ha hecho todo lo posible para evitar las inversiones extranjeras". La incapacidad de Grecia para establecer un catastro nacional a pesar de las ayudas europeas para hacerlo, sumada a la burocracia, han impedido durante años la cesión o explotación de terrenos públicos.
La parte positiva es que eso ha permitido evitar en gran parte la explotación masiva de las costas griegas con grandes proyectos inmobiliarios. Aunque Grecia sigue negándose a vender sus mejores islas, sí se plantea aumentar su explotación comercial y turística con contratos de arrendamiento a largo plazo. Con este objetivo el fondo de privatización está examinando 562 del total de 6.000 islas o islotes bajo soberanía griega.
La única privatización importante en Grecia en los dos últimos años fue la cesión del 10% de la empresa de telecomunicaciones OTE a Deutsche Telekom, que ya tenía el 30% del capital.
El banco agrícola público ATE, con grandes dificultades, también fue privatizado de facto recientemente cuando pasó a formar parte del Banco del Pireo, otra entidad con problemas.