El segmento de los juegos de azar crece aunque el Presidente de la Asociación de Casinos de Nicaragua (miembro de la Cámara de Turismo), Floyd Sing Thomas, dice que no sabe a qué nivel lo hacen porque no llevan un registro consolidado, ni siquiera de los tres casinos asociados (Palms, Pharaohs y Kingdom).
Sing se limita a asegurar que los casinos que forman parte de la asociación cumplen puntualmente con sus obligaciones fiscales e incluso tienen programas sociales. Cada uno de estos casinos tiene más de 100 máquinas en sus locales.
Sí admite es que se están diversificando. Ya no sólo apuestan por las máquinas y las mesas de juegos, ahora algunos casinos hasta organizan eventos de espectáculos deportivos y culturales.
“No te podría decir como industria a cuánto asciende la inversión”, afirma. Los cinco casinos representan, estima vagamente, el 30% del mercado formal de los juegos de azar en Nicaragua.
El Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) es la entidad que regula al sector, mediante la Dirección de Casinos y Salas de Juegos, según dispone la Ley para el Control y Regulación de Casinos y Salas de Juegos. Esta ley fue aprobada en mayo del 2011 y publicada en La Gaceta, Diario Oficial, en julio del mismo año.
Según datos de esa dirección que maneja el Intur, hasta el año pasado se reportaban 85 operadores de sala de juegos con un total de 270 locales. También se reportan 18 operadores de casinos, los cuales tienen en total 37 establecimientos.
Pero cuál es la rentabilidad del mercado de juegos de azar es casi imposible saberlo porque, según el economista René Vallecillo, ex viceministro de Finanzas, este segmento prefiere conservar sus números por miedo al fisco. “Es un mercado que está programado para ganar. Por cada máquina hay más pérdida del jugador que el de la máquina”, expresa.
En 2009 el Gobierno, a través de una reforma fiscal, aumentó los impuestos al negocio de los juegos de azar: elevó de U$S 200 a U$S 400 el pago por cada mesa de juego existente en los casinos y modificó la estructura de impuestos.
La reforma estableció que “las personas naturales o jurídicas que tengan menos de 101 máquinas por sala de juego autorizada” deben pagar por cada una U$S 25 mensuales; los negocios con menos de 301 máquinas U$S 35, mientras que los establecimientos con más de 301 máquinas deben pagar U$S 50 por cada una de ellas.
Pero las expectativas de recaudación no fueron logradas por el Gobierno. Vallecillo tiene dos explicaciones: posiblemente porque no se pudo obligar a los informales (una gran mayoría) a pagar sus impuestos, o bien porque no hubo “una capacidad institucional efectiva de poder cobrarle a todos los informales porque los formales pagan todo”.
Según datos de la Dirección General de Ingresos, los aportes de este mercado oscilan entre los 29.9 y y 38.5 millones de córdobas entre 2008 y 2010, siendo el principal generador de ingresos el sector de las máquinas tragamonedas.
Vallecillo, quien también fue titular de la Dirección General de Ingresos (DGI), sostiene que el mercado de los juegos de azar es muy complejo, porque “¿cómo se contabilizan los premios que gana la empresa o el que participa? Las máquinas están programadas para que cada cierto número de veces que le eches la moneda saque premio, pero la mayoría de los que ganan esos juegos son las mesas o las máquinas”.
“El problema es que ese dinero no es contado físicamente, sino que se va a través de tubería a un centro donde entra billetes, monedas y entonces el acceso a ese sitio es difícil, se maneja muchísimo dinero”, explica.
Los casinos esperan no ser tocados por la próxima reforma fiscal. Floyd Sing Thomas de la Asociación de Casinos de Nicaragua sostiene que cada operador de casinos paga el 30% de sus utilidades, pero sin precisar cifras.
Señala que lo importante es que se aplique la Ley de Casinos para que se ordene a la industria y se incrementen sus recaudaciones. Mario Salinas, titular del Intur, explica que la Dirección de Casinos actualmente está siendo dirigida por personal de esa institución, pues aún no se cuenta con los recursos suficientes para destinar personal exclusivo para la nueva oficina.
“Hay que recaudar para que de ahí mismo salgan los gastos para el director de casinos, entonces interinamente se hace con personal del Intur, mientras aumentamos las recaudaciones y ponemos la dirección específica”, afirma.
¿Cuántos empleos?
No se sabe con exactitud cuántos empleos generan los juegos de azar en el país. El Intur estima 2.500 puestos, pero la Asociación de Casinos estima que sólo entre cinco casinos se emplean a unas mil personas.
Lenta inscripción de casinos y salas de juegos
El titular del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), Mario Salinas Pasos, afirma que la formalización del sector de casinos y salas de juegos “va bien”, pero a paso lento.
Salinas informó que de los 85 operadores de salas de juegos que tienen reportados, hasta junio pasado ya se habían registrado 50, mientras que de los 18 operadores de casinos, 10 ya estaban debidamente inscritos.
“Ha sido un poco lenta la inscripción de los casinos, porque ellos tienen que presentar unas garantías bancarias y una serie de cosas, entonces les hemos dado chance, hemos venido prorrogando el plazo para la inscripción, para darle la oportunidad”, explicó el funcionario.
Como el propósito de la ley, añade, es eliminar los centros de juegos y casinos informales, el Intur ha ido ampliando los plazos para la inscripción.
La fecha límite para la inscripción de casinos es este 30 de julio, pero aún se evaluará si esa fecha debe extenderse.
“Impacto cero”
En la reforma fiscal aprobada en 2009 el Gobierno proyectó metas de recaudación del sector de casinos y salas de juegos, pero no se lograron.
0.03% del Producto Interno Bruto (PIB) se estimaba que alcanzaría la recaudación del sector.
0.01% del PIB fue lo que se logró, según los resultados del rendimiento de la reforma fiscal que presentó a inicios de julio el ejecutivo.
0.08% del PIB era el plan inicial del Gobierno.