El historial penal de Rubin en Estados Unidos es muy amplio. Desde los años 70 ha tenido que hacer frente a 24 denuncias criminales en los estados de Nevada, Massachusetts, Misuri, Florida, Virgina y Nueva York. Su actividad no menguó en los últimos años.
En 2006 fue denunciado por fraude como propietario de una empresa de telemarketing que vendía tarjetas de crédito inexistentes a consumidores de los Estados Unidos. En 2008 fue declarado prófugo por la justicia estadounidense tras huir del país al conocer que había una orden de arresto contra él. Además, tras las denuncias del “viernes negro”, Rubin tuvo que ser detenido en Guatemala, justo cuando se iba a marchar a Tailandia. El DoJ le denegó la libertad bajo fianza por existir un alto riesgo de fuga.
Ante el complicado panorama que se le presentaba, el pasado mes de enero, Rubin se declaró culpable de tres de los nueve cargos que le fueron interpuestos por procesar ilegalmente pagos de PokerStars, Full Tilt Poker y Absolute Poker (violación de la UIGEA, fraude y blanqueo de dinero) con el fin de minimizar su condena. La confesión le permitió reducirla de los 55 años a los que se podía llegar a enfrentar a un período de 18 a 24 meses.
El juez Kaplan justificó su decisión de ampliar la pena a tres años de prisión afirmando que Rubin es “un hombre que no se ha reformado, un estafador que ha actuado con desfachatez y de forma deliberada en contra de la ley de los Estados Unidos”.
Hasta el momento, la condena de Rubin es la mayor que ha sido impuesta a los acusados durante el Black Friday. En junio, John Campos fue sentenciado a tres meses de cárcel. Hace unas semanas, Ryan Lang tuvo que pagar una multa de U$S 6,27 millones. La semana pasada, al Vicepresidente de Absolute Poker, Brent Beckley, le han caído 14 meses de prisión. Otros denunciados que han reconocido su culpabilidad, como Chad Elie o Bradley Franzen, aún no han conocido la resolución del juez Kaplan.