Las propuestas elevan las perspectivas de que las calles principales en todo el país podrían ofrecer máquinas que inviten a los jugadores a apostar una suma que representa un cuarto de la cantidad promedio que se llevan a casa los trabajadores semanalmente con sólo presionar un botón.
El legislador John Whittingdale, Director conservador del comité, describió el actual sistema de regulación de juego como “reticente a dar permisos”, e insistió en que las máquinas B2 eran un “entretenimiento legítimo”.
Sin embargo, los críticos de la liberalización de las leyes de juego, incluyendo a varios grupos de distintas iglesias, expresaron su alarma ante la propuesta del comité. En este sentido, Gareth Wallace del Ejército de Salvación, Daniel Webster de la Alianza Evangélica, y Helena Chambers de Acción Cuáquera Contra el Alcohol y las Drogas, hicieron declaraciones mostrando su preocupación al respecto.
En un informe que investigó la operación del Acta de Juego de 2005, los miembros del parlamento dijeron que los casinos y las salas de apuestas deberían tener que pagar tarifas menores a los reguladores de la industria. El acta, presentada por parte del entonces gobierno laborista, había incluido originalmente planes para el llamado súper-casino, que estaría ubicado en Manchester, y que iba a tener docenas de máquinas B2.
Una poderosa alianza de grupos se opuso a las propuestas, y el esperado surgimiento de casinos medianos, cuyos partidarios argumentaban que impulsarían las economías regionales, nunca se llevó a cabo.
Whittingdale dijo que todavía quedaba “algo de entusiasmo” dentro de la industria para la construcción de un súper-casino, pero insistió en que las autoridades locales deberían tener el poder de impulsar salas de juego más pequeñas. Actualmente, el poder de permitir que una zona tenga un casino con máquinas B2 de altas apuestas solamente recae en el gobierno central.
Sin embargo, el director dijo: "El juego es ahora ampliamente aceptado en el Reino Unido como una actividad de entretenimiento legítima. Hay varias autoridades locales que han pedido permiso para instalar casinos y, desde nuestro punto de vista, no hay ninguna razón alguna por la cual se les deba prohibir, si es para el beneficio de la comunidad local. Creemos que, si depende del gobierno fijar las reglas generales, debería dejarse a las autoridades locales el poder de decidir si instalar o no un casino en la zona”.
Los legisladores argumentaron que el hecho de permitir más de cuatro máquinas de altas apuestas en una sala de juego podría impulsar a las empresas a dejar de instalar grandes cantidades de máquinas en negocios en zonas centrales.
Aquellos que están en favor de diversas calles principales, dicen que muchas de ellas se han saturado de salas de juego, y los grupos que están en contra del juego argumentan que, en vez de promover más slots, el gobierno debería dar a las autoridades locales el poder de prohibir la apertura de más negocios de juego en aquellos lugares donde ya hay un gran número de ellos.
Un vocero del Departamento de Cultura, Medios y Deporte, dijo que los ministros recibieron favorablemente el informe y que responderán a su debido tiempo. Una revisión de apuestas y premios en salas de apuestas y casinos se llevará a cabo más adelante.
Malcolm Moss, Director del Foro de la Industria de Casinos Nacionales, dijo: "Estamos muy contentos de que el comité haya reconocido el valor, la integridad y los logros de la industria de casinos británica”.