¿Cómo empezó su carrera en la función pública?
Luego de graduarme en Córdoba, en la carrera de Psiquiatría, en 1998 integré el directorio del hospital de General Alvear, el departamento donde nací. Mis hijos son cordobeses e hinchas fanáticos de Talleres, como su papá.
¿Y ha logrado ejercer su profesión?
Precisamente, volví a mi departamento porque no había médicos psiquiatras. Primero me basaba más en los fundamentos neuro-científicos acerca de los problemas de la salud mental. Luego he cursado materias del psicoanálisis, de lo cognitivo conductual, la terapia sistémica, la gestáltica y el existencialismo.
¿Tiene una impronta filosófica?
Exactamente, la fenomenología... El psiquiatra tiene que hacer el diagnóstico como cualquier médico, después viene la elección del tratamiento.
¿Con qué motivación llega al Instituto de Juegos y Casinos?
La razón de ser de que un Estado gestione juegos de azar tiene sentido en tanto los destinos de los fondos sean los ámbitos de la salud, social, cultural, deportivo... Depende de cada Estado dónde destinará los fondos.
En el caso de Mendoza, depende de Hacienda…
Sí. El instituto es descentralizado por ley, pero tiene dependencia de ese ministerio. Por ley está regulado el destino de los fondos a 26 programas, sobre todo para el área de salud y desarrollo social.
¿Cómo se define cada programa y la asignación de los fondos?
En la mayoría de los casos, los programas tienen ley propia, salvo algunos que están previstos en el Presupuesto de la Provincia. Esos fondos son destinados a los pacientes oncológicos y de SIDA, a trasplantes, hemodiálisis, hemoterapia... La mayoría va al área de la salud.
¿Eso explica que alguien con su perfil esté a cargo del instituto?
Fue la decisión del gobernador. La idea es relacionarnos con todos los ministerios. Ya me he reunido con funcionarios de Desarrollo, Cultura, Educación y Deportes. La idea es ir asignando fondos a bibliotecas populares, por ejemplo, auspicios y subsidios dentro de lo que nos permita la ley
¿Cuánto aporta el instituto a la Provincia?
Para los programas son $ 108.000.000 (U$S 24.581.553,63) fijos este año. Y el 35% de todo lo que se recauda va a rentas generales. Fiscalizamos todas las dependencias, como el casino central y los nueve anexos en toda la provincia, además de los privados, las tragamonedas y el hipódromo.
¿Cómo encaran la problemática de la ludopatía?
Ya hay un equipo que viene trabajando en el tema. Queremos potenciar esa tarea y sumar a los casinos privados. Ahora vamos a buscar la colaboración de un especialista de la Universidad Austral. Capacitaremos al personal para la detección precoz de jugadores compulsivos. También tenemos un proyecto para establecer un observatorio del juego en Mendoza. Será un gran veedor, como el que funciona en otros lugares con la participación de empresarios, académicos, periodistas…
¿Cómo va la remodelación de la sede central?
Está previsto inaugurar a fines de mayo. Estamos previendo un espacio para el espectáculo y el esparcimiento de la familia. La remodelación apunta a eso: al ocio, a que la familia venga a comer. Queremos cambiar la mirada de la gente, los prejuicios y mitos de la relación del juego con la mala reputación.
¿Proyectan abrir nuevos casinos?
No. El gobernador opina que ya no hacen falta más casinos.
¿En el directorio del instituto hay participación de la oposición?
Ahora va empezar a haberla. Por usos y costumbres, hay un representante de la oposición. La ley establece representación del personal, pero nunca la ha habido.