Sobre los 1.404 millones de dólares en apuestas que se dieron hasta el décimo mes del 2011, el 75,4% (unos 1.059 millones) corresponden a las máquinas tragamonedas tipo A; 19% o 266,2 millones a las mesas de juegos y 3% o 41,2 millones al hipódromo. En relación al 2010, el aumento en dinero captado por esos negocios en general fue de 17,5%.
Ante esta realidad, Yakarta Ríos, presidenta de la Fundación de Consumo Ético, señaló que la actividad del azar es bien vista, si se lograra restringir a los turistas, y no para los residentes locales. Respecto al fenómeno de la ludopatía, Alfaro indicó que la ASAJA, compuesta por 14 casinos que operan en Panamá, tiene programas de responsabilidad social empresarial para tratarla.
“Tenemos el programa de la autoexclusión, acuerdos con el Ministerio de Salud y con el Centro de Estudios de Tratamientos de Adicciones, pero al ser acciones voluntarias, las empresas que no están en ASAJA, como las salas de máquinas tragamonedas que se ponen en casinos sin serlo, quedan fuera de esas iniciativas”, dijo.
En Panamá, existen 26 salas de slots, 16 casinos, 13 agencias de apuestas y una sala de bingo. Hay presencia en todas las provincias de país, menos en Darién y las comarcas indígenas. En relación al impacto económico de las actividades de juegos de azar, el economista Víctor Cruz comentó que van proporcionales al crecimiento de la población.
Otra cara de estos negocios son los impuestos que pagaron al Estado en el 2011, donde el Ministerio de Economía y Finanzas reportó que las máquinas tragamonedas dieron el 48,4% (30,6 millones de dólares), y le siguieron los casinos con 30% (18,7 millones). En la lotería en Panamá, las apuestas sumaron 492,8 millones a noviembre de 2011, lo que representa una suba del 4,5%.