Un día después de que tres alcaldes le exigieran que actuara contra casinos, la Secretaría de Gobernación clausuró los dos centros de apuestas que reabrieron esta semana: el Malibú, en Escobedo; y el Riviera, en Guadalupe, los cuales son propiedad de Raúl Rocha Cantú, dueño del Royale.
La Segob, el estado y el municipio de Escobedo realizaron un operativo en el casino Malibú, que anteriormente se llamaba Fantastic, en el que detuvieron a 22 empleados para investigación, ya que aparentemente no se contaba con los permisos suficientes para la operación del casino.
Cerca de las 16:30 horas, personal de la dependencia federal, así como de la Secretaría de Salud, a través de la Subsecretaría de Regulación y Fomento Sanitario; y la Secretaría de Desarrollo Urbano de Escobedo, llegaron al inmueble para realizar la inspección de los permisos que avalaran su operación.
En el exterior de las instalaciones, ubicadas junto a una plaza comercial que se encuentra sobre la avenida Manuel L. Barragán, en Escobedo, decenas de elementos de Fuerza Civil y de la Policía municipal se mantuvieron custodiando cada uno de los accesos del casino, así como la zona aledaña, mientras se llevaba a cabo la investigación.
Cerca de 100 clientes que se encontraban en el interior del centro de apuestas fueron desalojados poco a poco del inmueble, mientras los inspectores de las diferentes dependencias continuaban con la revisión.
Minutos más tarde, los inspectores procedieron con la colocación de los sellos de clausura, sin embargo no se dieron detalles de las violaciones detectadas en los permisos de operación.
Las autoridades federales desalojaron a 22 empleados del lugar, quienes fueron subidos a un camión que los trasladaría hasta las instalaciones de la Procuraduría General de la República, para que rindieran una declaración.
Trascendió que, por parte del estado, la clausura se debió a que se violaba la Ley Federal del Tabaco, ya que en el interior se detectó gente fumando; mientras que por parte del municipio, se estableció que no se contaban con las medidas de seguridad suficientes.
Cabe destacar que tras cinco meses de haber estado cerrado, este casino fue reabierto por su dueño, Raúl Rocha Cantú, propietario del casino Royale, pero esta vez bajo el nombre de Malibú. Por la noche, la Secretaría de Gobernación clausuró las operaciones en el casino Riviera, ubicado en Guadalupe, por no contar con los permisos necesarios para realizar apuestas.
En este operativo quedaron detenidos 20 empleados -incluido el encargado del negocio- y cinco clientes más, quienes fueron llevados ante las autoridades en calidad de presentados.
El dispositivo, conformado por personal de Gobernación, Fuerza Civil y Policía municipal de Guadalupe, se desarrolló en el negocio ubicado en la plaza comercial Carrusel. Este inmueble se encuentra un tanto escondido en la segunda planta del centro comercial y para llegar a él es necesario utilizar una escalera de emergencia.
Las autoridades no dieron detalles sobre las anomalías que encontraron en las instalaciones o las violaciones que se encontró en la documentación que presentaron los encargados del lugar.
Este dispositivo tuvo como duración poco más de dos horas y fue coordinado en todo momento por las autoridades federales, quienes se mantuvieron al margen de los comentarios sobre la diligencia. El negocio, que se localiza sobre la avenida México, a la altura de la colonia Rincón de Guadalupe, se encontraba al momento de ser visitado en presencia de 54 jugadores, mismos que fueron abordados por las autoridades.
Al solicitarle información al personal federal, éste sólo se limitó en decir que sería la delegación de la PGR la encargada de difundir la información de interés.
Apenas el miércoles, Ivonne Álvarez García y Clara Luz Flores Carrales, alcaldesas de Guadalupe y Escobedo, respectivamente, así como Mauricio Fernández Garza, edil de San Pedro Garza García, habían alzado la voz pidiendo la intervención de la autoridad federal.