Dichas medidas, extensibles al juego móvil, entrarán en vigor antes del verano 2012 y reportarán a las arcas del Estado un aumento de 10 millones de euros en el próximo curso y alrededor de 20 millones en 2013. Este plan impositivo también va dirigido a las empresas de fuera de Irlanda que operen en el país.
El volumen de apuestas presenciales durante el año 1991 alcanzó los 370 millones de euros. Una década más tarde esa cifra se triplicó a los 1.168 millones de euros en ingresos para la Hacienda nacional. Pero la facturación del juego por Internet y dispositivos móviles generará 4.500 millones de euros.
Pese a todo Noonan argumenta que Irlanda aplica impuestos relativamente bajos en comparación con otras naciones y que posee una regulación que hace atractiva la incursión de firmas foráneas.