El vocero de la Asociación de Casinos y Bingos (Ascabi), Fausto Flores, manifestó que están analizando el tema y que darán un pronunciamiento esta tarde. Ayer por la mañana, sin embargo, Flores adelantó las decisiones del gremio respecto a las inversiones (sacarlas rápidamente del país) y el tiempo que esperaban tener (esperaban cinco años y contarán con seis meses).
“Las inversiones se irán a países como Costa Rica, Puerto Rico o Colombia, donde consideran a la actividad como complementaria al desarrollo turístico”, explicó Flores, quien además aseguró que se llevarán el capital que está en tragamonedas, mesas de juego y todo lo que respecta al área técnica de un casino, “lo antes posible”.
El representante advirtió que no se redireccionarán esos fondos a otras actividades, porque “hay especialización en las inversiones, si soy inversionista petrolero no voy a invertir en jardines de infantes”. Además, adelantó que “habría la factibilidad de que los hoteles sigan operando a no ser de que los inversionistas internacionales consideren apropiado llevarse también esos capitales a otros países”.
Flores manifestó que esperaban que el Gobierno les dé por lo menos cinco años, porque solo “la liquidación formal de una empresa demora alrededor de tres años en la Superintendencia de Compañías”.
María Augusta Díaz, presidenta de la Asociación Nacional de Propietarios y Administradores de Salas de Juego (Anpasju), advirtió que “esta semana habrá un caos social”. Por un lado porque “la gente se quedará sin trabajo y esperarán que se les pague la quincena, y en estos momentos no hay dinero para liquidaciones”.
En Ecuador existen 120 salas de juego, que emplean a alrededor de 3.500 personas. “Si una empresa tiene 15 salas de juego y sus bienes son las máquinas, estas tienen que salir del país, pero para eso tienen que haber cumplido con las obligaciones con los trabajadores, pero nadie tiene el dinero para hacerlo”, anotó. Para Díaz, “la solución era armar un fideicomiso por cada empresa para que las más grandes aporten con la venta de bienes, mientras se hacía una liquidación ordenada”.