La denuncia presentada en diciembre por la Asociación Danesa de máquinas tragamonedas y uno de los seis casinos del país -el casino Royal en Aarhus- argumentaba que el impuesto al juego propuesto del 20% en los ingresos brutos comparado con el 41% que pagan a miembros del estado, sponsorea la competencia desleal y excede lo que se permite bajo las reglas de la UE.
La Danish Gambling Authority en enero prometió invitar a reunirse a los operadores líderes de la industria danesa que se quejaron sobre los impuestos presentados ante la CE para que la situación se resolviera para junio de este año y que el mercado abriría este otoño.