Por Mariano Molina Zavalía (*), de Trilenium Casino

¿Qué sabemos de nuestros visitantes en relación con la tecnología?

25-07-2011
Tiempo de lectura 3:07 min
Las nuevas tecnologías están a la vuelta de la esquina. Cada vez en mayor medida, nos sentimos invadidos y tentados por distintas maneras de operar aparatos tecnológicos, que si bien nos facilitan las diversas "tareas" para las que fueron concebidos, nos esclavizan día a día.

Ya nada se hace como se hacía hace 20 años. La revolución hoy se encuentra en el campo de las comunicaciones interpersonales, en los negocios, en la ciencia, en la educación, como en todos los aspectos de la vida de una persona. Obviamente, la forma en la que las personas se entretienen, juegan y se divierten se ven claramente influenciadas por este fenómeno.

¿Pero qué sabemos de los consumidores, respecto a su adaptación a la tecnología? Recomiendo leer un artículo del Diario La Nación de Buenos Aires, Argentina, publicado el pasado 27 de mayo en el suplemento Economía y Negocios bajo el título "Hay siete tipos de usuarios de nuevas tecnologías en el país".  

En nuestro negocio se refleja una paradoja. Particularmente en la Argentina, en su mayoría los jugadores de slots son personas mayores de 45 a 50 años, lo que nos ofrece un universo de personas que no necesariamente se “criaron” con tecnología entre sus manos. Y al no ser “nativos digitales”, ofrecen alguna resistencia al cambio tecnológico... y si de apostar dinero se trata, éste fenómeno se incrementa mucho al verlos parados ante una maquina que aún no logran entender cómo funciona.

Es por eso que creo que debemos ser muy cautos en el proceso de renovación tecnológica de nuestras salas, utilizando una frase célebre como premisa: "Sin prisa, pero sin pausa". Los cambios deben ser paulatinos, y darse acompañando el proceso de aprendizaje de los clientes, incorporando conceptos de a uno, y evitando incurrir en un erro común: los fabricantes de slots  nos muestran los grandes avances tecnológicos que nos aportan sus máquinas, pero sin preguntarse cuán preparados están nuestros clientes para comprenderlos y aprovecharlos.

¿Les consultamos si esos productos fueron testeados por clientes? ¿O si fueron analizados  los mercados a los que están destinados, para ver si están maduros para el cambio? ¿Son conscientes los fabricantes de que el mercado va a exigir un esfuerzo de marketing conjunto, para imponer estas nuevas maneras de jugar?

Para que los colegas de marketing se queden tranquilos, debo reconocer que "hay de todo en la viña del Señor". Cuando propongo el "Sin prisa, pero sin pausa", quiero decir que aquellos clientes que están acostumbrados a jugar en máquinas de rodillos mecánicos, tienen:

A) Un proceso de aprendizaje con las nuevas máquinas de video de una o dos pantallas.
B) Tienen que confiar en la máquina que está enfrente.
C) Tienen que saber cuánto están apostando.
D) Tienen que saber cómo se apuesta y saber elegir en máquinas interactivas.
E) Tienen que conocer los “bonus”, cómo jugarlos y cómo pagan.

Adicionalmente, debemos saber que todos los fabricantes -en su afán de diferenciarse creativamente- desarrollan nuevas maneras de jugar, ganar e interactuar; para hacer más entretenidas sus máquinas.

En los meses pasados, teniendo en cuenta el recambio que estamos llevando adelante en el segmento de máquinas tragamonedas, realizamos una investigación de mercado que se planteó como objetivo, evaluar el grado de conocimiento de los visitantes de nuestras "nuevas máquinas", y descubrimos que la gran mayoría de los visitantes aún no las entendía.

Aún peor es que no estaban dispuestos a "poner dinero para aprender" a jugarlas. Es claro que el perjudicado en este aspecto es el operador de la sala, ya que sabemos que esas nuevas máquinas están diseñadas para que la apuesta promedio sea más elevada que su generación anterior... ¿pero nos preguntamos alguna vez cuánto dejamos de ganar por no enseñarle a nuestros clientes a jugar?

Desde mi exclusivo punto de vista, el proceso debe tener dos vías, utilizando el tan conocido proceso "Push and Pull". O sea, trabajar conjuntamente con los fabricantes para desarrollar un programa de marketing, que permita empujar (push) cada uno de los juegos en oferta, “enseñando a nuestros clientes cómo jugarlo y lograr que éste se divierta de la mejor manera posible, con las máximas posibilidades de ganar".

Para luego realizar el "Pull", que no es otra cosa que tirar o sacar del juego lo más posible en términos de rentabilidad, para hacer nuestro negocio lo más lucrativo posible, sin caer en el error de "secar" a nuestros clientes. Todo esto, sin duda, será posible si podemos conocer a nuestros clientes a través de investigaciones de mercado, especialmente diseñada Ad-Hoc para cada sala.

En una próxima nota, analizaremos las nuevas herramientas de investigación de mercado que hoy existen, y fueron pensadas para el mundo de los casinos.

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