El 0800 de Enreja brinda asistencia a los adictos al juego y a sus familiares con el objetivo de acompañarlos en el combate contra la enfermedad. Según datos que se desprenden de las llamadas recibidas, el 65% de los adictos al juego depende de las máquinas electrónicas, otro 26 % tiene una adicción a los juegos de paño y el 9% a la tómbola.
Silvia Arias, Responsable del Programa de Prevención de la Adicción al Juego de Enreja, señaló que no existen cifras concretas a nivel provincial de la cantidad de personas que tendrían una adicción al juego. Es por eso que se toma para el análisis exclusivamente a las que conocen mediante las llamadas recibidas.
Desde mayo de 2009 hasta la actualidad, se recibieron unas 202 llamadas de hombres y 151 de mujeres. Según esos usuarios, la edad promedio en la que se iniciaron en el juego es de 30 años para los varones y de 45 para las mujeres. “Sin embargo, es importante considerar que en las mujeres la enfermedad avanza más rápidamente que en los hombres”, indicó Arias.
En la provincia hay un total de 1.603 máquinas, de las cuales 441 se encuentran en la capital. Desde hace cuatro años no se habilitan nuevas salas ni se autoriza la instalación de máquinas en Salta. Si hablamos en pesos, en 2010, la Provincia recibió en concepto de canon por parte de la industria del juego $ 39.000.000 (U$S 9.521.390,95).
El 29% de los usuarios del 0800 se comunicó en la etapa de “pérdida” (de dinero) y otro 29% lo hizo en la de “desesperación”. La intención es conseguir que puedan acercarse en el inicio de la enfermedad.
En este sentido, también apuestan a la contención familiar. Atienden a los que llaman al servicio y que también optan por participar de las charlas de orientación para familia. Esto se lleva adelante luego de notar una evidente necesidad de apoyo en los familiares, quienes ya no saben cómo ayudar a su ser querido.
Además, incluyen a la familia en algunas entrevistas, con consentimiento del adicto, para explorar el contexto de apoyo que éste posee. Para la familia también es difícil aceptar la enfermedad de un ser querido, entonces asiste a talleres donde escucha otras experiencias y opiniones de profesionales que los ayudan a hacerle frente a la enfermedad.
Allí también se brindan recomendaciones para hablar con el adicto y se abordan las etapas de cambio que se enfrentarán al salir de la enfermedad, incluida la recaída, para lograr apoyo mutuo entre adicto y familiar.