Desde Codere se ve “con preocupación la posible competencia desleal que se pueda producir por parte de la empresa estatal”. Este grupo, el único cotizado del sector en España y con una capitalización de unos 520 millones de euros en 2010, critica que “un ente que no paga impuestos pueda competir con las armas de su especial estatus contra los operadores privados”.
Por su parte, Cirsa no es mucho más positiva. Su director general, Joaquim Agut, señaló que “el Estado no puede hacer competencia desleal con Loterías”, y solicitó un trato fiscal y regulatorio similar al que la nueva ley da a la empresa pública, que prepara la venta de un 30% de su capital mediante una salida a bolsa el próximo mes de noviembre.
Para Agut, la falta de reciprocidad entre ambos grupos se muestra en que LAE podrá entrar a competir en nuevos productos, con un marco fiscal mejor al del resto de grupos y menos restricciones publicitarias. “Queremos un trato similar”, afirma Agut. “El Estado no puede ser regulador y competidor a la vez”.
Cirsa, controlada por la familia Lao, defiende su postura con datos: según sus cálculos, los ingresos del sector han bajado el 27% desde 2008, frente a las “caídas leves” de LAE (-2%) y Once (-10%). A su juicio, refleja la asimetría regulatoria.
Desde Cofar, la patronal del juego tradicional, que agrupa a más de 2.000 grupos, advierten: “Si compiten en igualdad de condiciones, bienvenidos sean, pero si utilizan recursos procedentes de no tener que pagar impuestos, este asunto acabará ante Defensa de la Competencia y en Bruselas”, señala su vicepresidente, Eduardo Antoja.
En Once, se muestran cautos. “No tenemos toda la información de cómo se va a hacer la salida a bolsa y no tenemos una postura cerrada al respecto”, aseguran en la entidad. Una postura diferente es la que muestra la asociación de apostadores por Internet, Aedapi.
Aunque reconoce que el grupo público partirá “con ciertas ventajas”, su responsable, Sacha Michaud, se muestra “positivo” con la privatización y cree que “hará que la industria crezca más rápido. Sus juegos actuales continuarán exentos de impuestos, pero los nuevos no”, asegura.