El pueblo irlandés Two-Mile Borris busca hacerse un hueco en el turismo de casinos. Situado en el corazón rural de Irlanda y con 550 habitantes, el pueblo consta de una iglesia católica, una escuela primaria, una oficina de correos, un par de pubs y dos tiendas.
Las autoridades irlandesas dieron esta semana su visto bueno para la construcción de un complejo de ocio y casinos -valorado en 460 millones de euros- en la tranquila aldea. Cuando el plan esté ejecutado, en sus 325 hectáreas se incluirá una réplica de la Casa Blanca, donde se darán banquetes, y una capilla para oficiar bodas.
Los impulsores de la idea también planean construir un hotel de cinco estrellas con 500 habitaciones, un hipódromo y un circuito de carreras de perros, así como un campo de golf y un helipuerto para los huéspedes ilustres. Un casino de 6.000 metros cuadrados será el motor financiero del complejo.
El principal inversor del complejo es Richard Quirke, un antiguo agente de policía que gestiona el salón de juegos Dr Quirkey’s Good Time Emporium, en la calle O’Connell de Dublín, y que ha recibido asesoramiento del Caesars Entertainment Inc., de Las Vegas. También tiene el apoyo del parlamentario Michael Lowry.
Lowry aseguró que los trabajos para iniciar el complejo de ocio podrían comenzar este otoño, una vez el Gobierno dé su aprobación. Los casinos son ilegales en la República de Irlanda, aunque hay en torno a unos 50 pequeños locales tipo casino (algunos propiedad de Quirke) que operan como clubes privados.
Pese a los potenciales inconvenientes, Irlanda podría sacar partido al proyecto, que nace mientras el país intenta cumplir las condiciones del rescate financiero al que ha tenido que recurrir para hacer frente al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. El proyecto podría crear 1.000 puestos de trabajo durante su construcción (a lo largo de tres años), y hasta 2.000 puestos a tiempo parcial y completo cuando se abra.
Las autoridades de planificación irlandesas han tenido en cuenta el hecho de que el juego es algo que ya está totalmente asentado en Irlanda: las casas de apuestas son legales y el país es un centro operativo para servicios de juego online.
Sin embargo, algunos se preguntan si el casino podría acabar teniendo un impacto financiero negativo a largo plazo en los pequeños negocios locales si los vecinos de la zona comienzan a gastar sus ahorros en el juego.
Además de las preocupaciones de índole económica, altos cargos del Departamento de Justicia realizaron un informe en octubre de 2010 en el que se alerta sobre el profundo impacto negativo que puede tener el casino sobre la sociedad irlandesa. Según el informe, uno de cada tres jugadores se puede convertir en adicto, aumentará la criminalidad y la deuda, y el juego en los casinos puede corromper a los gobiernos, al crear una dependencia de los políticos de sus impuestos y contribuciones económicas.