El gobierno bonaerense y Trilenium no llegaron a un acuerdo para mantener la concesión del casino por otros 10 años, como pretendía el grupo privado, y de acuerdo a lo informado por el periódico El Cronista Comercial, la administración del gobernador Daniel Scioli decidió licitar nuevamente la explotación de esta sala de juegos de la localidad de Tigre.
Propiedad de un joint venture entre Boldt y Sociedad Comercial del Plata (SCP), la firma comenzó a operar en 1999 -bajo la gobernación de Eduardo Duhalde-, y su contrato venció en diciembre del año pasado, tras 10 años de vigencia.
En ese momento, la empresa comunicó al Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC) su intención de continuar, por lo cual se le extendió por 90 días el contrato mientras se negociaba un nuevo contrato. Ese plazo se extendió en varias oportunidades, y ahora vence a fin de mes.
Ayer, la entidad oficial a cargo del control del juego en la Provincia le comunicó a los dueños del complejo otra prórroga, aunque sólo hasta que se convoque a una nueva licitación. La decisión quedó plasmada en la Resolución Nº 1317/10, en cuyos considerandos se señala que la medida se tomó debido a que no se ha llegado a un acuerdo sobre las condiciones que garanticen las prestaciones, “conforme a las pautas exigidas por el Estado Provincial”.
Si bien la resolución aún debe ser ratificada por el Poder Ejecutivo bonaerense, fuentes oficiales mencionadas por el Cronista admitieron que será avalada por Scioli, y aseguraron que la licitación buscará “encontrar un nuevo operador”.
Los interesados en competir por la operación de la sala deberán esperar a conocer los pliegos de la nueva licitación, que aun no tiene fecha, ya que la resolución que anuncia la convocatoria mantiene la exclusividad de 150 kilómetros a favor de Trilenium por el plazo que dure su gestión. Fuentes oficiales explicaron que el complejo deberá seguir en Tigre, y que Trilenium puede licitar nuevamente.
Para mantener la concesión, los actuales operadores del Casino de Tigre habían planteado los perjuicios provocados a su negocio por el incumplimiento de esta cláusula por parte del instituto provincial. Según la empresa, ese incumplimiento “alteró el marco jurídico contractual, principalmente la referida a las habilitaciones otorgadas para instalar bingos con tragamonedas, similares a las del Casino de Tigre, dentro del radio de exclusividad referido en el artículo 13 del contrato”.
Frente a esta situación, realizaron reclamos formales ante el organismo a fin de que se les reconozcan los problemas. Pero, al no tener respuestas, realizaron dos presentaciones ante los estrados judiciales por entender que la modificación de las pautas contractuales “produjo una clara violación al derecho de propiedad”.
Actualmente, el complejo emplea a 2.000 personas, posee más de 1.800 tragamonedas, 76 mesas de juego y dos ruletas electrónicas. A cambio de continuar con la concesión, la dupla Boldt-SCP ofreció un plan de inversiones por U$S 40 millones y desistir de los juicios.