Lo que llama la atención del semanario no son los 2.300 millones de euros que el próximo 22 de diciembre llegarán a las manos de uno o varios afortunados, sino cómo cada año los españoles se enganchan en un negocio millonario que es exitoso debido a una estrategia que permite al ciudadano común “asociarse” en una especie de sindicato y así hacer más accesible la compra de un mayor número de billetes de lotería.
Los ciudadanos españoles, en comparación con la media europea, no se caracterizan por ser adictos al juego. Sin embargo, aproximadamente tres cuartos de la población participa en la lotería de Navidad y gastan alrededor de 12 mil millones de euros anuales en billetes. Esto representa el 1% del PIB de España, "una cantidad equivalente a lo que el país invierte en investigación y desarrollo", lamenta The Economist.
De hecho, Loterías y Apuestas del Estado, la agencia gubernamental que controla a “El Gordo”, promueve la participación masiva en este juego gracias a la división de un billete de 200 euros en décimos, los cuales vende a 20 euros cada uno. Este modelo, opina el semanario, "permite a los jugadores incrementar sus probabilidades de ganar al comprar pequeñas participaciones divididas en varios billetes; además la lotería ofrece la oportunidad de ganar premios más pequeños a uno de cada seis participantes".
Todo esto ha transformado a la lotería en una especie de fábrica social, en la que compartir billetes de Navidad contribuye a reforzar los lazos sociales. "La práctica de formar sindicatos, que comenzó en el siglo XIX cuando los billetes de lotería eran muy caros para la población obrera, ahora es una especie de tradición entre todas las clases", asegura The Economist.
A todo esto la revista concluye que: "el gran ganador de este modelo es el Gobierno español, que recibe el 30% de las ganancias por la venta de billetes". En tiempos de crisis una válvula de escape para las finanzas estatales.