Edición Latinoamérica
01 de Diciembre de 2020

Esto impacta seriamente en el presupuesto municipal

Chile: bajan los ingresos del Casino de Viña del Mar

(Chile).- El Casino Municipal de Viña del Mar no está pasando por una buena situación. La baja percibida en sus ingresos de los últimos cinco meses es preocupante, por lo que la municipalidad de la Ciudad Jardín ha visto seriamente afectado su presupuesto anual y que tiene detectadas dos fuentes de origen de esta merma: la crisis económica y la apertura en octubre pasado del Monticello Grand Casino en la VI Región.

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as cifras son elocuentes: "el impacto ha sido del 23% en promedio desde octubre a diciembre, para bajar al 15% durante enero y febrero. La tendencia en marzo es cercana al 20%, de disminución de los ingresos", admite Pier Paolo Zaccarelli, gerente de negocios de Enjoy, que tiene la concesión del Casino viñamarino hasta el año 2015.

 

Más dramático parece si se traduce a plata contante y sonante, porque estamos hablando de poco menos de 6 mil millones de pesos (U$S 10.647.930) que dejaría de percibir el municipio viñamarino como coletazo. "20 veces el Bono SAE en un año que se podría pagar con esa plata" ejemplifica el concejal Andrés Celis para quien la situación tanto del Casino como del municipio es grave. "Es indiscutible que han cambiado los ingresos a la municipalidad por concepto del Casino, entre un 21 y un 22%. Esto puede llegar a un 25 a 30%. Estamos hablando de que el Casino entregaba alrededor de 21 mil millones de pesos (U$S 37.267.753), esto debe haber bajado a 16 mil millones (U$S 28.394.479)". El edil explica que la situación obligó a que el presupuesto 2009 de la municipalidad, que en principio se consideró en 57 mil millones de pesos (U$S 101.155.331), se rebajara a 50 mil (U$S 88.732.746).

 

Para Vicente Gaponov, jefe de la auditoría municipal del Casino, es notorio que la gente está jugando menos. "Eso se puede observar en los recuentos porque antes uno veía puros billetes de 20 mil (U$S 35,49), y ahora la mayoría de los billetes son de cinco mil (U$S 8,87) y de diez mil (U$S 17.74). También hay muchos de mil (U$S 1,77)".

 

Indudablemente está influyendo el otro casino por su cercanía a Santiago, lo que repercute en el público capitalino que encuentra más barato ir a San Francisco de Mostazal, pese a que tiene que pagar $1900 (U$S 3,37) en el peaje de Angostura.

 

Pero para Zaccarelli, las fortalezas del Casino de Viña del Mar, más que con una competencia, tienen que ver con la gestión y servicio profesional. "Es la oferta de juego más completa y profesional, que favorece la entretención", sentencia.

 

A pesar de que Celis coincide con eso, él mismo cuestiona ¿qué hacer para mantener el negocio y que sea atractivo y lucrativo para ambas partes? Su respuesta está en la construcción de los estacionamientos subterráneos en la plaza Colombia. "Ya hay un proyecto. Lo ingresó un privado que no es el Casino. Esa es una buena posibilidad para que la gente venga con mayor comodidad".

 

Y es que la apuesta de Celis no es al voleo por cuanto bien sabido es que uno de los mayores inconvenientes en Viña del Mar es la falta de lugares donde estacionar. No deja de ser anecdótico que una de las evidencias de esta notable baja la haya palpado el jefe de la auditoría municipal del Casino a quien diariamente, en especial durante el verano, le era casi imposible ubicar un estacionamiento vacío cuando llegaba a su oficina ubicada en el mismo Casino. Admite que en los últimos seis meses no ha tenido, prácticamente nunca, ese problema.

 

Al pronosticar que la pista venía complicada, el concesionario del Casino viñamarino, acogiéndose a la cláusula XI del contrato con el municipio relativa a la entrada en vigencia de una Ley Marco de Juego en Chile, ha planteado desde hace tres años la modificación del mismo. "Pero la realidad tuvo que manifestarse en resultados menores a los esperados, para que se le tomara el peso a la necesidad de buscar soluciones", manifestó Pier Paolo Zaccarelli.

 

No obstante, la alcaldesa Virginia Reginato, para quien es un hecho que la industria de los casinos en Chile ha cambiado y que la mayor presencia de estos recintos no sólo implica una mayor competencia, sino que también una expansión del mercado del juego, asegura que no ha recibido ninguna propuesta oficial por parte del concesionario. "Cuando llegue, se estudiará", dice.

 

Según Zaccarelli, hay que considerar que la oferta inicial del concesionario -participación en los ingresos para la Municipalidad e inversión en infraestructura (1999)- se estableció considerando un periodo de concesión de 15 años con la posibilidad de renovarlos por otros 15, lo cual era altamente probable. Sin embargo, con la promulgación de la Ley 19.995 se eliminó esta opción ya que se limitaron todas las concesiones hasta el 31de diciembre de 2015 con lo cual la inversión y la rentabilidad de proyecto ser vieron afectadas.

 

"En segundo lugar -acota- se sumaron tres nuevos casinos en la periferia de Santiago, lo cual no sólo significó un imprevisto y fuerte surgimiento de la competencia, sino que lo más grave es que se trata de una competencia en términos desiguales, porque hay una gran asimetría impositiva. Nosotros pagamos un 50% de los ingresos netos al Municipio y nuestros competidores pagan sólo un 20%. Indudablemente las ventajas con que cuenta la competencia son imposibles de igualar, en virtud de la similitud que pueden alcanzar algunos de ellos en los ingresos de juego".

 

Junto con estas consideraciones y atendiendo a que a la concesión le quedan seis años y ocho meses, el ejecutivo recalca que la cláusula que estipula en qué circunstancias se puede modificar el contrato se ajusta completamente a la realidad. "Lo complejo es que cualquier modificación implica ajustar la participación de la Municipalidad a la baja, para otorgar mayores recursos a la gestión competitiva, al igual que la inversión al concesionario".

 

Al respecto Andrés Celis aclara que los concejales no pueden pronunciarse respecto de esta posibilidad mientras la alcaldesa no lo proponga y hasta el momento no lo ha hecho, pero él dice estar dispuesto a conversar, eso sí bajo ciertas condiciones. "Lo que yo no quiero o quiero evitar es que se baje el porcentaje de ingresos que percibimos; pero si eso significa plantear otras opciones para que ellos generen ingresos estoy dispuesto a discutirlo".

 

Y para el edil eso es urgente por el impacto que tiene este asunto en el municipio. "Estamos hablando de cerca de seis mil millones de pesos (U$S 10.647.930) en el presupuesto. Para que tengamos una idea, incluye todo el tema de tratamiento de áreas verdes, el aseo, la luz. Corresponde al doble de la inversión de los sectores altos en Viña. Hay que tomar medidas ahora".

 

Una de sus sugerencias es visitar Monticello. "Sería bueno que los concejales lo hicieran. Yo fui un día miércoles y quedé sorprendido con la cantidad de público y de incentivos para que la gente juegue....Era otra realidad".

 

Para Zaccarelli este no es argumento válido dado que las precauciones se han tomado desde antes de que apareciera la competencia. "La acciones comerciales y de servicio se han desarrollado enfocándonos en mejorar la oferta de entretención, como nuevas máquinas, mejores servicios de mesas, promociones, eventos dirigidos a nuestros clientes de Enjoy Club, mayor orientación al marketing directo, todo apuntando a mantener nuestros clientes actuales, generar nuevos clientes y captar a los nuevos clientes que han surgido del hecho de contar con una oferta más cercana a Santiago", argumenta.

 

A sabiendas de que las comparaciones son odiosas, plantea que las expectativas de ambas salas de juego son diferentes, en función de la capacidad competitiva que pueda lograr el Casino de Viña en base a nivelar las cargas impositivas.

 

"Si se mantiene la asimetría actual, las posibilidad de que el mercado santiaguino privilegie la distancia puede ser una tendencia que, unida a la disminución de las ventajas competitivas -como oferta integral, club de beneficios, similitud de oferta de juego y mayor disponibilidad de recursos destinados a marketing- puede hacer que la tendencia a la baja de los ingresos del Casino de Viña del Mar se mantenga o acentúe. A cambio, si se logra adecuar el contrato de concesión, se podrá mejorar la capacidad competitiva del Casino de Viña del Mar, especialmente destinando recursos a mejoras de infraestructura y marketing".

 

Por su parte, la alcaldesa Reginato es una convencida de que el Casino Municipal de Viña del Mar tiene una tradición, un posicionamiento y un atractivo que lo mantendrá como líder indiscutido, aunque admite que esto no es motivo para quedarse de brazos cruzados ante el crecimiento de la oferta. "No hay que quedarse atrás, por lo cual el concesionario debe procurar mantener una oferta de eventos, de espectáculos y salas de juego que nos aseguren seguir contando con la preferencia del público jugador".
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