La ex colonia portuguesa se ha transformado en un centro de entretenimientos en los últimos cinco años, con casinos en manos de capitales chinos y extranjeros. La ciudad de Solamente 550.000 habitantes tiene ahora más ganancias que Las Vegas y Atlantic City juntas, gracias a la voracidad del juego de los visitantes chinos. Sin embargo, las preocupaciones por la corrupción, la adicción al juego y la llegada de empresas extranjeras debido al auge económico de China llevaron a las autoridades chinas a controlar el flujo de visitantes el verano pasado.
Las mayores restricciones en la visa causaron una aguda caída en el crecimiento de los ingresos, provocando una caída en las acciones de los casinos y una pausa en el auge de la construcción. Sin embargo, algunos analistas creen que los miedos acerca de la situación de Macao son prematuros. "Macao ha estado acostumbrada a tener un crecimiento del 40 %. Eso no puede sostenerse y una baja es natural", dijo Zeng Zhonglu, profesor en economía de juego en el Instituto Politécnico de Macao. "Mi impresión es que la economía en general está saludable”.
Jonathan Galaviz, un analista de la empresa consultora de Las Vegas, Globalysis, dijo que cualquier entorpecimiento en el crecimiento económico será temporario, y se espera que la performance a corto plazo de Macao tenga fluctuaciones dentro de la economía asiática.
Mientras que los ingresos de juego bajaron considerablemente durante la segunda mitad de 2008, la ciudad todavía tenía ingresos por un total de U$S 13,5 mil millones al año, un incremento del 31 % año a año. Los ingresos subieron un 46 % en 2007. Mientras tanto,el empleo se mantuvo estable en los tres meses hasta enero y las ventas minoristas subieron un 34 % en 2008. El juego es una parte central de la economía.
Los ingresos VIP han jugado un rol central en el éxito de la economía de Macao y los grandes casinos compiten entre sí para atraer a los grandes jugadores. Sin embargo, muchos de los principales jugadores eran funcionarios del gobierno chino y líderes de empresas estatales, que gastaban el dinero público en salas privadas de Macao, hecho que se convirtió en un escándalo nacional.
"El gobierno central está muy preocupado de que se esté gastando tanto dinero en Macao”, dijo Zeng. "Esto lleva a corrupción y al robo de fondos públicos, todo lo cual provoca un gran daño a la reputación del gobierno”.