La Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja), que ejecuta el programa de auto-exclusión, calcula que en Panamá unas 500 personas pueden tener problemas de ludopatía. “Yo presumo que muchas personas no se inscriben al programa porque no les interesa o porque les da pena”, dijo Antonio Alfaro, presidente del gremio, ante el hecho de que no hay más inscriptos.
Sin embargo, Alfaro sostiene que la responsabilidad de organizar una estructura para darle atención médica a las personas con ludopatía debe caer en primera instancia en el Gobierno. “Nosotros estamos dispuestos a colaborar como Asaja, pero tienen que ser las entidades de salud del Estado las que lleven a cabo lideren el programa, como ocurre en todas partes del mundo”, afirmó Alfaro.
La única organización que ofrece en este momento ayuda a personas con problemas de adicción al juego es la Asociación de Ludópatas Anónimos de Panamá (Alapa), pero sus representantes también sostienen que no tienen la capacidad para atender todas las solicitudes ni dar tratamientos científicamente efectivos.
Dianitza Franchi, presidente de Alapa, señaló que hasta ahora toda la ayuda ofrecida por el Gobierno se ha quedado en promesas, mientras el problema de ludopatía continúa agravándose.