“Es un impuesto que evidentemente nos va afectar; sin embargo, para medir la magnitud primero hay que ver cómo estará compuesto y la forma en que va evolucionando la posible aprobación”, dijo Jacob Morett, subdirector corporativo de Relaciones Públicas de CIE.
Y es que éstas no son buenas noticias para las empresas, ya que ambas están viendo ese negocio como un factor potencial de diversificación y crecimiento de operaciones.
CIE está concentrando su operación hacia el negocio de juegos de azar tras obtener permiso para operar 20 centros de apuestas adicionales a los 45 ya existentes, y luego del acuerdo que alcanzó con su socia Codere para adquirir 50% de las operaciones de Sportbooks y Yaks, a cambio de cederle la operación del complejo Las Américas.
Mientras tanto, Televisa, además del lanzamiento de juegos de azar, cuenta con los planes para operar el concepto creado con Play City.
Sin embargo, analistas coincidieron en que no todo son malas noticias, ya que el negocio de apuestas, además de tener fuerte potencial de crecimiento para las empresas mexicanas, también es un servicio en donde el impacto de los precios no es tan fuerte en la demanda.
“Un impuesto en este tipo de servicios tiene un comportamiento similar a lo que sucede con los cigarros, la demanda no es tan afectada cuando se les transfiere a mayores precios el impuesto”, comentó Marisol Huerta, analista de Actinver.
Adicionalmente, advirtió Carlos González, analista de Ixe, la oferta de un concepto completo en materia de juegos de apuestas por parte de las empresas es un factor que apoyará su desempeño.
Para Martín Lara, analista de Santander, si bien es claro que CIE se verá más afectado que Televisa por la importancia del segmento de juegos y apuestas en su flujo operativo, para conocer la magnitud de este impuesto es necesario conocer los detalles de la reforma en esa materia.