El Tesoro ha puesto hace tiempo su atención en el potencial de los impuestos generados por el juego online, sobre todo teniendo en cuenta las cifras manejas por ejemplo por firmas como PartyPoker, 888, Ladbrokes y otros gigantes del sector con oficinas en Gibraltar y otros centros offshore.
Desde septiembre, las compañías podrán relocar sus bases por primera vez en Gran Bretaña y obtendrá una licencia bajo la “Gambling Act”. De todas formas, todas las compañías aseguraron no estar interesadas en relocar sus oficinas en Gran Bretaña., si ellos deben pagar impuestos en las ganancias brutas, como lo hacen los casinos tradicionales (alrededor de un 40%).
En un movimiento sorpresivo, el Canciller anunciará junto al Presupuesto que las compañías online recibirán un tratamiento especial, pagando un 2% o 3%, pudiendo mantener una licecnia británica y manteniendo sus oficinas fuera del territorio británico. El nuevo impuesto sería llamado “Remote Gaming Duty” (Obligaciones de Juego Remoto). Este compromiso podrías además permitirle a las operadoras de apuestas evadir el VAT británico.
Las intenciones del Tesoro británico chocan asi con las medidas tomadas por los Estados Unidos, que el año pasado lanzaron drásticas medidas en contra de este sector de la industria. El éxito de sus planes dependerá ahora del nivel exacto de “Remote Gaming Duty”, pero Andrew McIver, CEO de Sportingbet, actualmente basada en Antigua, aseguró que la compañía intentaría aplicar por una licecnia británica sólo si ofrece "un monto nominal”.
El quiebre en la decisión británica llegó tras la confirmación de Ladbrokes de competir por una licencia de un súper casino en Manchester. Chris Bell, CEO de la compañía, aseguró que están confiados en ganarle a los gigantes norteamericanos y sudafricanos que compiten por la misma licencia.