Edición Latinoamérica
28 de Octubre de 2020

España

La ONCE liquida su patrimonio para salvar la crisis

(España).- El ministro de Trabajo, presidente del Consejo de Protectorado, órgano interministerial que debe tutelar a la ONCE, sigue quieto ante la cada vez más difícil situación interna de la organización de ciegos, por lo que Miguel Carballeda, presidente de la misma, optó por ir poco a poco liquidando el patrimonio que durante años ha acumulado la institución.

L

a caída continua de las ventas del cupón, el fracaso de los nuevos juegos que pone en el mercado, sus dirigentes en la Audiencia Nacional por presunto fraude en el cupón, pérdidas millonarias que tiene que pagar el Estado vía subvenciones, son algunas de las cosas que llevan a la ONCE a pasar por una crisis.

Ya se tomó como medida la venta de los colegios de Santiago de Compostela y de Sevilla y el convenio firmado con Alberto Ruíz Gallardón, alcalde de Madrid, para cederle dos inmuebles de la capital a cambio de que éste le recalificara sus terrenos del Paseo de la Habana para poder construir viviendas.

Ahora, mientras llega la gran operación urbanística con los terrenos que la ONCE tiene en Vallecas, donde se asienta la imprenta, la organización está buscando comprador para dos edificios más en Barcelona. Se trata del inmueble que antes albergaba la sede de la institución en la ciudad condal, situado en la calle Calabria, y el colegio de la ONCE, ubicado en el barrio de Pedralbes.

Ahora la Once venderá los dos edificios, que suman 18.000 metros cuadrados, en un paquete por 60 millones de euros. Ya se han interesado por ellos los grandes constructores y promotores de la ciudad, incluido el ex presidente del Barcelona, Josep Lluis Núñez, pero nadie hasta ahora ha aceptado.

El problema es que los dos edificios tienen la calificación urbanística 7A, 7B y 7C, lo que significa que sólo se pueden utilizar para construir hospitales, geriátricos o colegios. Pero nada de viviendas ni, por ejemplo, hoteles. Esa calificación no se puede cambiar hasta, al menos, dentro de tres años.

Lo que sí ha terminado prácticamente de vender son los 15 exclusivos apartamentos que su constructora Oncisa ha levantado en la calle Evaristo San Miguel, que fue sede de la ONCE desde abril de 1982 hasta junio de 1985. El mecanismo empleado ha sido el mismo: venta del edificio, en este caso a Oncisa, que construye las viviendas y las vende.

La razón no es otra que la continuada caída de los ingresos por el cupón, del orden del 10% al año, y del fracaso de los nuevos juegos que sus directivos sacan a la venta. El conocido como rasca-rasca facturó en enero poco más de los 11 millones de euros, nada que ver con los 46 que vendió en junio de 2006, mes que empezó a comercializarse. El resultado de todo esto son las primeras pérdidas en la historia de la organización, que ha tenido que solventar Caldera vía presupuestos generales del Estado. En concreto, el año pasado rondaron los 100 millones de euros.

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