Edición Latinoamérica
14 de Julio de 2020

El Casino de Espinho perdió parte del mercado

Solverde quiere ser resarcida por la apertura del Casino Lisboa

(Portugal).- La Solverde, empresa concesionaria de los casinos de Espinho y Algarve, quiere ser resarcida por los prejuicios que alega estar teniendo con la apertura del nuevo Casino Lisboa, que es propiedad del grupo Estoril-Sol y tiene instalaciones en el Parque de las Naciones.

L

a concesionaria pretende que el gobierno acepte una fórmula de resarcimiento que pasaría por la posibilidad de aumentar las inversiones en animación y marketing (que todos los casinos están obligados a promover) aumentando, igualmente, el valor de las deducciones a las que tiene derecho en el plano de contrapartidas que todos los años tiene que pagar al Estado, por el hecho de tener la explotación de zonas de juego en Portugal.

“No estamos pidiendo lo que el grupo Estoril-Sol consiguió, que fue la posibilidad de crear un nuevo casino. Queremos apenas tener una compensación por el hecho de, con el Casino Lisboa, tener un nuevo escenario de concurrencia que está afectando nuestra actividad”, afirmó Manuel Violas, presidente de la Solverde.

Según el responsable del grupo de Espinho, las consecuencias de la apertura del nuevo casino de la capital portuguesa ya son mesurables. “Comparando los ingresos brutas obtenidas por los diversos casinos en los tres primeros trimestres de 2005 y de este año, verificamos que Espinho pasó de una cuota nacional de mercado de 13,1 por ciento en los juegos tradicionales a 11,2 por ciento. En el área de las máquinas, cayó de 15,4% a 14,3%. Y el casino Lisboa recién habrió en abril”.

Además, de acuerdo con Manuel Violas, en el mismo espacio temporal, el valor agregado de ingresos brutos de los espacios de juego de Estoril y de Lisboa pasó del 46,1 por ciento del mercado en los juegos tradicionales al 49,1 por ciento. En cuanto a las máquinas el porcentaje creció de 42,2 por ciento en los primeros nueve meses de 2005 a 47,2 por cuento en el mismo período de este año.

El contrato de concesión de las zonas de juego que Solverde firmó con el Estado fue renegociado en 2001 y tiene eficacia hasta el año 2013. En el mismo está expresamente consagrado que “la modificación anormal de las circunstancias en que las partes fundaron la voluntad de contratar, resultante de un acto soberano o de la alguna alteración de la ley o reglamentos, que afecte con gravedad o equilibrio contractual, dará a la parte perjudicada el derecho de modificar ese contrato, según los juicios de equidad”.

Basándose en este punto del contrato de concesión, Solverde reivindica la existencia de un mecanismo de compensación para los prejuicios que dijo estar sufriendo. “Nada nos moviliza en contra del Casino Lisboa. Ahora, como siempre decimos, el mercado o es elástico y ya estamos sufriendo las consecuencias de la existencia de un nuevo espacio en Portugal. Por otro lado, el grupo Estoril-Sol tiene ahora la posibilidad de explotar sinergias que Solverde no consigue generar”, agregó Manuel Violas.

Sin embargo, el gobierno admite “evaluar la real situación de los casinos de Espinho y Algarve desde la introducción del Casino Lisboa”, pero promete ese análisis para 2009. “Los prejuicios no se presumen, sino que se comprueban y se justifican”, afirmó el secretario de Estado de Turismo, Bernardo Trindade.

En ese documento dice que es necesario esperar por el ejercicio de doa años completos (2207 y 2008) para entonces percibirse qué tipo de consecuencias provocó la apertura, el pasado abril, del Casino Lisboa.

Manuel Violas se mostró satisfecho por el hecho de que una entidad gubernamental reconociera que debe haber lugar para una averiguación de los impactos que la apertira del nuevo casino tuvo para la competencia. “El problema es que el escenario colocado apunta para que de aquí a dos años se deba hacer un análisis de los prejuicios provocados, y nosotros ya estamos sintiendo esos efectos. ¿De qué nos sirve que reconozcan que puede haber lesiones, si no nos dan soluciones?”, cuestiona el presidente de Solverde.

Según el presidente de Solverde, el grupo ya propone al Ejecutivo una fórmula que le permita aumentar el dinero aplicado en animación, que es fundamental para promover los casinos y atraer clientes (la publicidad directa de juego está prohibida en Portugal) a cambio de un aumento de las deducciones de los impuestos que todos los años son pagados al Estado por la explotación de las zonas de juego. “Nosotros estamos por tener quiebra de ingresos que son comprobables en tiempo real a través de los números de la Inspección Genral de Juegos, que regula el sector. Si nos fuese permitido este recurso, a fines de 2008 estaría siempre la posibilidad de proceder a un acierto de cuentas hace a la evolución que el negocio conociera hasta ese momento”.

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