Goa es el único estado indiano con autorización para ofrecer mesas de juego. No en tierra, pero sí junto a la costa. La oposición local consiguió, durante tres décadas, limitar la oferta a un casino flotante y a un puñado de hoteles de cinco estrellas, en tierra, donde apenas se juega en las máquinas. Lo que llevó al Ejecutivo a permitir la instalación de diez casinos más, fue el aumento del número de turistas (en temporada alta, el millón y medio de habitantes del Estado pasa a estar en minoría, en comparación con el número de turistas).
Un funcionario público del Ministerio del Interior del Estado de Goas, Dilraj Kaur, afirma que la idea es “atraer los dólares de esos turistas. Los nuevos operadores que quieran instalarse tienen que obtener licencias, esperamos que dentro de un año puedan ser operacionales”.
El juego continúa siendo mal visto en la India, a pesar de que el mercado de las apuestas en las carreras de caballos existe hace mucho tiempo. Recientemente surgió una presión fuerte por parte de las cadenas de hoteles instaladas en el país para que se cambie la legislación a favor del juego de forma de atraer a los turistas que van a Nepal o Sri Lanka, donde la actividad está permitida.
Goa quiere, de cierta manera, seguir el ejemplo de Macao. La legislación anti-juego es subrepticiamente ignorada. Existe una página en Internet que el próximo año va a promover un torneo de Poker en Goa, el primero del género en el Estado.
Manohar Parrikar, antiguo Ministro Jefe de Goa, afirma que existe una “prisa en dar licencias” a los operadores interesados en instalarse en el Estado. “Me preocupa que estemos invitando a grupos y asociaciones criminales, abriéndoles las puertas para el lavado de dinero, no es el tipo de turismo que queremos promover”.