Durante la incursión, las autoridades encontraron tres instalaciones de juego ilegales y confiscaron varías máquinas tragamonedas.
Thapelo Motsage, el portavoz de la Oficina de Regulación de juegos de Sudáfrica, declaró que al menos cuarenta máquinas tragamonedas fueron incautadas y destruidas en una vieja mina. Según Motsage, la meta de la operación era suprimir todas las actividades de juego ilegales en la provincia.
Motsage también comentó que, con la ayuda de funcionarios de la policía local, se continuarán llevando este tipo de actividades con el fin de erradicar la operación de estas acciones de carácter ilegal.