Abraham Hirshenzon, Ministro de Turismo, está a favor de la decisión, afirmando que éste atraerá a turistas de todas partes del mundo, y que los ciudadanos israelíes no tendrán necesidad de jugar en otros países, sobre todo en Sinaí y Chipre.
Además, un casino significaría más de 50000 trabajos nuevos, en un país afectado por la recesión, en medio de la inestable e incierta situación de Oriente Medio. Se espera que el nuevo casino atraiga a más de un millón de turistas al año, impulsando los ingresos del estado en cerca de U$S 425 millones.
Si bien el gabinete aún no ha tomado una decisión formal, los grupos de inversores ya han mostrado interés en el nuevo proyecto. Entre ellos se encuentra el empresario Shmuel Plato Sharon, quien fuera miembro del Parlamento Israelí, junto a un grupo de inversores que incluye al dueño del Hotel Princess en Eilat. El costo del proyecto se ha estimado entre U$S 50 y 100 millones de dólares.
Plato-Sharon tiene experiencia en la operación de casinos flotantes. Su socio, Isla de Capri, es conocido como uno de los líderes dentro del negocio de casinos en los Estados Unidos, y es dueño de 13 casinos a lo largo del país, 3 en Gran Bretaña y 1 en las Bahamas. Isla de Capri pertenece a Bernard Goldstein. En 2004, la empresa reportó ganancias por más de 1,4 mil millones.