Cruzar la frontera para ir a jugar a los casinos de países como Myanmar o Laos será más difícil debido a las nuevas medidas restrictivas anunciadas por el Gobierno chino, que quiere cortar de raíz esta práctica. En una circular divulgada el miércoles, el Ministerio de Seguridad Pública pidió a los departamentos pertinentes que no emitan visados turísticos a los ciudadanos chinos que quieran viajar a las naciones vecinas donde se hayan establecido salas de juego.
"Los departamentos de seguridad locales deben adoptar medidas más efectivas para evitar que casas de apuestas extranjeras establezcan agencias en China bajo el pretexto de que son compañías de entretenimiento", señala la circular. Los responsables de organizar viajes al extranjero para jugar y apostar serán castigados de acuerdo con las leyes chinas, y los ciudadanos que hayan trabajado en casinos foráneos no podrán dejar su país en los
próximos cinco años, añade.
Las nuevas medidas forman parte de la campaña iniciada en diciembre del año pasado por Pekín, preocupado por la cada vez mayor afluencia de nuevos ricos chinos a los casinos de la región administrativa especial de Macao y de los países del sudeste asiático, con varios escándalos de corrupción pública incluidos.
Como resultado de la campaña, entre enero y mayo de este año al menos 82 casinos de Myanmar, Laos y Vietnam tuvieron que cerrar sus puertas debido a la pérdida de beneficios, según el diario independiente "South China Morning Post". Sin embargo, algunos de ellos han vuelto ahora a abrir sus puertas tras continuar sus actividades a través de Internet durante ese lapso de tiempo.
A pesar de las medidas restrictivas, algunos expertos dudan de su efectividad y creen que el Gobierno debería empezar a plantearse la legalización del juego, que es ilícito en la China continental pero no en Macao.