Arroyo envió la orden luego de que se reanudaran las operaciones de juego ilegal en algunas áreas, después de unos meses de inacción, de acuerdo al secretario de prensa Ignacio Bunye y alcalde de Puerto Princesa, Edward Hagedorn, líder contra las actividades de juego ilegal.
Hagedorn dijo que la Policía Nacional de Filipinas había hecho un buen trabajo al detener el juego ilegal, y que el gobierno debería proporcionar un medio de vida alternativo para las personas que dependen del mismo.
La Presidente Arroyo dijo que las operaciones de juego ilegal se han reducido casi a cero, luego de que su administración declarara una guerra contra todas las formas de apuestas no regulado.
También añadió que iba a frenar este tipo de actividades luego de que ella y varios miembros de su familia fueran acusados de haberse beneficiado a causa del mismo. La mandataria aclaró que ni siquiera su marido, su hijo o su cuñado iban a quedar exentos de la investigación para no dejar ningún tipo de dudas acerca de su inocencia.