El Gobierno de Hong Kong estudia aprobar nuevas formas de juego, siempre que cuenten con el respaldo de los ciudadanos, para combatir la industria de las apuestas ilegales. Según el secretario del Interior, Patrick Ho, el Ejecutivo responderá a una demanda fuerte y persistente de los ciudadanos de una nueva legislación en la materia.
La legislación local sólo permite las apuestas autorizadas explícitamente por el Gobierno, y el Jockey Club, organización no lucrativa, es una de las pocas instituciones que cuenta con tal privilegio, lo que genera que en una ciudad con una enorme tradición de ocio cientos de personas sean arrestadas por apostar de manera ilegal.
El juego está prácticamente monopolizado por esta entidad caritativa, que gestiona todo el mercado de las carreras de caballos y la lotería, entre otros. La institución, según cifras oficiales, recauda unos 7.772 millones de dólares al año, de los cuáles unos 1.030 millones de dólares van a parar anualmente al gobierno local. Asimismo, el Gobierno está preocupado por la competencia de la región autónoma de Macao. Durante el primer trimestre del 2005, los 35 casinos de Macao entregaron 630 millones de dólares en impuestos a la administración local.