Desde su privatización en 1997, esta actividad ha mostrado un notable crecimiento, pero hasta que no se conozca el resultado del estudio, se mantendrán suspendidas las entregas de nuevas concesiones para la construcción de casinos o salas de máquinas tragamonedas. Las
autoridades gubernamentales presumen que existe una alta proporción de la población con problemas de ludopatía o adicción por el juego y las apuestas, lo cual podría crear problemas sociales.
“En caso de ser necesario, el Gobierno adoptará medidas para enfrentar el problema como limitar, condicionar o modificar la entrada de los jugadores, lo va a hacer", advirtió Cortizo.
"Más que pensar en los ingresos del Estado, tiene que tomarse en cuenta el factor humano y no permitir que la industria crezca en detrimento de los panameños que se ven afectados al poner su esperanza en un juego cuya naturaleza es aleatoria", agregó.
En el 2004, las apuestas fueron por el orden de los 2.599 millones de dólares, un aumento de 122% respecto del año anterior. Las máquinas tragamonedas son la actividad favorita de los apostadores, con un aumento en su uso de 137,2 millones de dólares mayor que en 2003. El año pasado, los operadores de este sector reportaron ingresos por 138 millones de dólares, un incremento de 20% comparado con la cifra de 2003. Este año, se abrirán dos casinos de las concesiones aprobadas el año pasado, en la capital del país, la provincia de Veraguas, suman en total 14 los casinos en Panamá.