Si la Legislatura no se pone de acuerdo en las regulaciones, las compañías interesadas seguramente recurrirán a la Justicia para aplicar su derecho a instalar las máquinas, en las que cuentan para ayudar a salvar sus menguantes negocios.
En marzo los votantes del condado de Broward aprobaron una propuesta que autorizaba la instalación de slots en cuatro locales: el Gulfstream Park, el Dania Jai-Alai, el Hollywood Greyhound Track y el Pompano Park Harness Track. A la legislatura le correspondía crear las regulaciones y los impuestos aplicables, pero en realidad lo que ha sucedido es que se montó otro punto en el que los oponentes del juego pueden intentar mantener a las máquinas fuera de esas locaciones.
La semana pasada los diputados crearon una propuesta de ley que impondría un impuesto del 55% sobre las ganancias de los slots, permitiría sólo máquinas de tipo bingo y dejaría que los votantes del condado reconsideren su decisión de aprobar máquinas tragamonedas, una idea que, según los empresarios de los locales sólo serviría para asustar a potenciales inversores.
El Senado, que es más favorable a la propuesta del juego, a su vez propuso una ley en la que los tragamonedas pagarían impuestos del 30-35%, que permitiría máquinas estilo Las Vegas y que no hace mención a otro referéndum. Ambas propuestas de ley deben todavía ser votadas.
Y es esta situación de desacuerdo tan amplio entre las dos cámaras a sólo dos semanas del fin de las sesiones que hizo que el presidente del Senado Tom Lee diga que un acuerdo no está a la vista. Lee agregó que el Gobernador Jeb Bush, que apoya la propuesta de los diputados, no tiene ningún incentivo real para hacer un trato que permita una actividad (el juego) a la que él se opone.