A partir del año próximo la Federación Alemana de Fútbol (DFB) tendrá una lotería propia de apuestas deportivas. Así se lo decidió en un congreso extraordinario en Maguncia, Alemania, con 229 votos a favor contra 15 y nueve abstenciones.
Asistieron al congreso 253 delegados que se ocuparon principalmente de las consecuencias del escándalo de partidos manipulados para adecuar los resultados a las apuestas de una mafia croata de loterías asentada en Berlín por el árbitro Robert Hoyzer.
"Queremos una estrecha cooperación con los estados federados alemanes y la lotería estatal Oddset. Pero en primer lugar queremos una participación más amplia en este mercado", dijo el copresidente de la DFB, Theo Zwanziger.
Actualmente las apuestas deportivas mueven en Alemania un volumen de 2.500 millones de euros (3.225 millones de dólares), y sólo 500 millones de euros (645 millones de dólares) van a parar a las arcas de la DFB.
Al mismo tiempo los delegados aprobaron por gran mayoría la prohibición general de apostar que afecta a jugadores, entrenadores, funcionarios deportivos y árbitros.