Edición Latinoamérica
20 de Julio de 2019

Se esperan permisos para reacondicionar el Hipódromo de La Zarzuela

La burocracia frena los planes del hipódromo de Madrid

(España).- Una serie de trabas burocráticas impiden que el proyecto de recuperación del que fuese uno de los hipódromos más importantes de Europa se concrete. Gregorio Máñez , el actual presidente del recinto, asegura que las instalaciones están arrasadas pero condición de patrimonio artístico impide el comienzo de las obras.

O

cho años después de su cierre, los gestores del hipódromo de La Zarzuela pretenden abrir el recinto en el año 2005. Pero las obras que permitirán desarrollar uno de los proyectos urbanísticos más importantes de la capital española permanecen paralizadas a la espera de que Patrimonio Nacional decida qué ámbitos están protegidos.

Al recorrer las instalaciones derruidas del hipódromo de La Zarzuela es difícil imaginarse que hace años fue uno de los recintos ecuestres de referencia europeos. Hoy, lo que fue una de las obras arquitectónicas más vanguardistas (el hipódromo de Madrid posee la primera tribuna volada sin columnas de España, realizada por el ingeniero Eduardo Torroja y considerada monumento histórico artístico desde 1980), es un conjunto de ruinas en las que la maleza y la humedad lo inundan todo.

“El hipódromo está arrasado”, resume con tristeza el actual presidente de Hipódromo de La Zarzuela S.A., Gregorio Máñez. Los ocho años cerrado que lleva el circo de carreras, desde que el empresario Enrique Sarasola abandonara su gestión, han llevado al recinto a niveles de deterioro inimaginables.

Aun así, los responsables de la sociedad gestora, participada en un 90% por la SEPI y en un 10% por Loterías y Apuestas del Estado, están convencidos de que su reapertura llegará el año próximo.

Pero también se sienten impotentes por el laberinto burocrático en el que está sumido el hipódromo, que hace muy difícil cumplir a tiempo esa promesa. Su condición de patrimonio artístico establece protección prácticamente sobre cualquier elemento arquitectónico. “Ponen trabas a la iluminación, a la instalación de una pantalla panorámica, prácticamente a cualquier innovación’” afirma Máñez.

Ni siquiera la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos, en la que el recinto debe convertirse en la sede de las competiciones ecuestres, ha impulsado su rehabilitación. Hasta ahora, sólo se ha modernizado la pista, infectada de malas hierbas, llena de zanjas y con un sistema de riego defectuoso.

El resto sigue sin tocarse, a la espera de que Patrimonio Nacional, el propietario del terreno, cierre un expediente y establezca qué elementos arquitectónicos están protegidos. A partir de ahí, el estudio de arquitectura que ganó el concurso para rehabilitar el recinto, Jerónimo Junquera y Liliana Obal, podrá empezar a trabajar.

En la Dirección General de Bellas Artes, sin embargo, aseguran que no hay tal expediente. “Estamos esperando a que nos manden el proyecto”, afirma una portavoz.

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