Luego de cinco años de tramitación, el Senado chileno aprobó ayer la Ley General de Casinos, que permitirá la instalación de 24 casas de juego en todo el país, garantizándose una y no más de tres por región.
Asimismo, la nueva norma establece una distancia mínima de 70 kilómetros entre casinos; y las excepciones serán la región Metropolitana, que no poseerá ninguno, y Arica, que por acogerse a una ley que incentiva el turismo, no queda regida al límite de distancia.
El sector de juego esperaba para hace cuatro semanas la aprobación de esta ley, pero una descoordinación entre parlamentarios hizo que varios artículos fueran rechazados en esa oportunidad. Estos debieron ser reincorporados a través de un veto presidencial que fue aprobado ayer por amplia mayoría.
La nueva legislación establece que los casinos deberán pagar un impuesto especial de 20% sobre sus ingresos brutos, debiendo ir la mitad de esos recursos al municipio donde se ubique el casino y la otra mitad al gobierno regional para proyectos de desarrollo. Hoy, cada casino pacta un contrato con los municipios y, además, le paga al Fisco un tributo de 0,07 UTM por entrada vendida. Con la nueva ley, se creará además una Superintendencia de Casinos orientada a aprobar, revocar y fiscalizar las concesiones.
Hoy existen en Chile siete casinos en Arica, Iquique, Coquimbo, Pucón, Puerto Varas, Puerto Natales y Viña del Mar. Estos podrán extender sus licencias hasta el 2015, pero sometiéndose desde la promulgación de la nueva ley a la fiscalización estipulada.
Paralelamente, la ley recién aprobada permitirá un número ilimitado de casinos flotantes que ofrezcan juegos a bordo, siempre que las naves recorran un mínimo de 500 millas náuticas y permanezcan tres noches en altamar.
Sobre la concentración de propiedad en el negocio, que no fue regulada en esta ley, senadores de todas las bancadas pedirán al gobierno que apoye un proyecto que fije un límite de participación de mercado de 30% por operador.