Decididos a no repetir una experiencia como la vivida hace cuatro años, inversionistas de Cirsa están de visita en Chile para seguir de cerca el tratamiento de la ley que pretendía autorizar la creación de 24 nuevas salas de juego. En el 2000, la empresa quedó decepcionada por la licitación mediante la cual, el grupo liderado por Antonio Martínez se quedó con la administración del casino de Viña del Mar hasta el año 2015.
“Pese a que habíamos demostrado que teníamos razón, hubo condiciones adversas hacia nuestra candidatura, por lo que abandonamos el país. De haber seguido daba lo mismo porque había una política muy proteccionista... entendemos que ahora se van a dar las condiciones para competir con igualdad”, sostuvo ayer Rosa Mateo, directora de Expansión Internacional de Cirsa.
Una de las cosas que llamó la atención de los inversionistas fue que la comisión mixta del Congreso insistió en dejar a Santiago sin un casino. “Nos preguntamos cuál es el motivo por el cual la capital de Chile no esté entre dentro de este circuito. Eso va a jugar en desventaja respecto de otras capitales cercanas, de países donde estamos presente como Lima o Buenos Aires, que pueden ofrecer una oferta de juego y de ocio global más grande”, indicó Eduardo Rabassa, director de la división casinos de Cirsa.
De momento, la firma está interesada en instalar al menos tres salas de juego, y las plazas de Antofagasta, Calama, Valdivia, o Temuco juegan un papel importante en ese plan de expansión.