De acuerdo a un estudio realizado por Harrah"s Entertainment en 2003, los residentes del estado de Florida ocupan el noveno lugar en Estados Unidos cuando se trata de visitar casinos. Sin embargo, a la hora de aceptar los casinos cerca de sus casas, parecen darle la espalda, ya que los votantes de la Florida han derrotado tres referendos desde 1979 para aprobar los casinos en el estado, el último en 1994.
De todas formas, más allá de estos referendos, los casinos al estilo de Las Vegas acaban de llegar a la Florida con la inauguración esta semana del elegante Seminole Hard Rock Hotel & Casino de 279 millones de dólares en Hollywood, y su ligeramente más pequeño pero no menos lujoso Hard Rock en Tampa, que abrió sus puertas en marzo.
""Este es probablemente el mercado más competitivo en el país"", dijo C. Kenneth Dunn, presidente del hipódromo de Calder. Por segunda vez desde 2001, las pistas de carreras de caballos y de perros están presionando para la instalación de lo que se conoce como terminales de loterías de video.
""Estamos licenciados por el estado y pagamos impuestos"", dijo John Knox, gerente general de Dania Jai-Alai. ""Hay que hacer algo para estar a la par con los casinos de los indios y los cruceros"", comentó. Cabe señalar que estas actividades de juego no son reguladas por el estado.
Con este panorama, algunos afirman que la Florida está perdiendo una oportunidad por no ampliar los casinos de juegos, especialmente porque los seminoles de todas maneras están operando casinos. Los once estados que han legalizado el juego reciben cientos de millones de dólares en remuneración; dinero que los indios no pagan por licencias y máquinas tragamonedas, así como en impuestos o ingresos. ""La Florida está obteniendo los casinos pero no así el dinero que se deriva de ellos"", dijo Michael K. Evans, chairman de la firma de consultoría de Boca Raton, Evans, Carroll & Associates.