El presidente del Instituto Provincial de Loterías y Casinos (IPLyC) de Buenos Aires, Gonzalo Atanasof, afirmó que el abordaje del juego compulsivo es hoy una prioridad del Gobierno bonaerense. También se refirió al rol clave de las familias para detectar estas situaciones.
“Cuando asumí, el gobernador Axel Kicillof me pidió que pongamos el foco en los jóvenes y este problema que empezaba a surgir. En cada recorrida por la provincia aparecen madres preocupadas por chicos que están jugando de manera indiscriminada y desarrollando conductas problemáticas. Ahí entendimos que había que ocuparse del tema”, indicó en declaraciones al medio 221 Radio.
En este sentido, invitó a la comunidad a participar del ciclo de charlas “Activá las alertas” que inicia este 15 de abril en La Plata, con el objetivo de concientizar sobre juego problemático, apuestas ilegales y riesgos digitales.
Para el funcionario, el juego compulsivo es una problemática global que se ha profundizado en los últimos años, principalmente con la pandemia, que reforzó el vínculo con los dispositivos. También aparecieron nuevas formas de promoción del juego, en su mayoría plataformas ilegales que a través de influencers instalan la idea de “hacer plata fácil”, explicó.
Según Atanasof, esta problemática requiere un abordaje integral, pues involucra a la salud mental, la justicia, la educación y al Estado, pero fundamentalmente a la familia: “Muchos jóvenes no logran problematizar estas conductas, por eso el rol de la familia es clave para detectar estas situaciones”.
En esta línea, aseguró que una de las principales dificultades es la invisibilidad del problema. “Antes se podía identificar al ludópata por signos físicos. Hoy podés tener a alguien con una conducta adictiva sentado en el sillón de tu casa y no darte cuenta. Es una adicción silenciosa, y por eso cuesta tanto detectarla”, comentó.
Cabe recordar que, actualmente, el 80% del juego online es ilegal. La Lotería de la provincia ya realizó más de 300 denuncias para dar de baja estos sitios y combatir una actividad que no solo evade controles, sino que también expone a los jóvenes a mayores riesgos, advirtió el titular del IPLyC.