Coljuegos, la entidad reguladora de los juegos de suerte y azar en Colombia, informó que ha destruido 11.788 elementos que no contaban con la autorización legal para su funcionamiento, en un firme golpe contra las estructuras que operan juegos de azar de manera clandestina.
Según detallaron, se trata de una cifra récord que reafirma su compromiso con la protección de las rentas destinadas a la seguridad social del país.
673 elementos de juegos de suerte y azar ilegales fueron destruidos por #Coljuegos. Entre estos, se encontraban máquinas tragamonedas, bingos y módulos de apuestas deportivas. Así protegemos los recursos para la salud de los colombianos. pic.twitter.com/ABbhfvcNFF
— @ColjuegosCo (@ColjuegosCo) January 29, 2026
Dentro de las acciones más recientes, el organismo procedió con la inhabilitación y destrucción de 673 elementos, entre los que se encontraban máquinas tragamonedas que operaban sin conexión a los sistemas de control de la entidad.
Marco Emilio Hincapié, presidente de Coljuegos, destacó que estas acciones son fundamentales para garantizar que los recursos lleguen a quienes más lo necesitan. "Con la destrucción de estos elementos, enviamos un mensaje contundente a quienes pretenden lucrarse de manera ilícita. Cada máquina ilegal que retiramos del mercado representa un incremento en la seguridad de los apostadores y, lo más importante, una defensa férrea de los recursos para la salud de los colombianos", señaló.

Asimismo, el regulador destruyó módulos de apuestas deportivas, terminales que eran utilizadas para captar apuestas en plataformas no autorizadas; así como elementos de bingo que eludían el pago de derechos de explotación.
Según estimaciones de Coljuegos, los elementos destruidos dejaban de transferir más de COP 250.000 millones anuales al sistema de salud, que equivalen a unos USD 68,5 millones.

Hincapié también resaltó que la entidad busca consolidar el sector como un "pilar fundamental en la economía nacional", promoviendo procesos transparentes y de cara a la ciudadanía.
La importancia de estos operativos radica en que los recursos generados por el monopolio de juegos de suerte y azar tienen como destino exclusivo el sistema de salud subsidiada.