Aunque los efectos de la pandemia en la industria del juego han sido ampliamente documentados desde la perspectiva de los operadores terrestres, que se vieron obligados a cerrar sus locales durante largos periodos de tiempo y lucharon por mantener sus negocios a flote, la actual crisis del COVID-19 también ha tenido su impacto en la regulación del sector.
A medida que las empresas buscan ampliar sus ofertas y estrategias para mantenerse operativas, el aumento de las multas y los acuerdos regulatorios demuestran que la salida de la crisis también debe contemplar inversiones en el cumplimiento de la normativa y la salvaguarda del consumidor.
El doctor Jason Lane, presidente de la Asociación Internacional de Reguladores del Juego (IAGR, por sus siglas en inglés), habló con Yogonet sobre los retos a los que se enfrentó el sector en 2021, y el papel que desempeña la regulación en el camino hacia la recuperación.
Lane habló de los planes de la IAGR para el próximo año -incluyendo la promesa de desarrollar organizaciones sin fines de lucro-, y de los temas que se espera que impulsen la agenda regulatoria en 2022, incluyendo los cuidados del personal, la creciente politización del juego y la presión gubernamental sobre los reguladores.
¿Cuál sería su evaluación sobre la recuperación de la industria en 2021 y sus mercados emergentes, desde una perspectiva regulatoria?
Este último año ha sido de enormes desafíos, en particular para los sectores de apuestas deportivas y las carreras.
La necesidad de ampliar la oferta de productos ha demostrado su valor, ya que las empresas que suministran a áreas de nicho son más susceptibles de fracasar que las que tienen una cartera más variada. Sin embargo, el interés en el sector sigue siendo fuerte, tanto en términos de una creciente base de clientes como de inversión, con un número significativo de grandes fusiones y adquisiciones. Esto demuestra, en particular, la confianza en el sector.
La necesidad de invertir continuamente en el cumplimiento de la normativa ha quedado ampliamente demostrada con el aumento de las multas a empresas cuyos procedimientos no cumpliesen con los requisitos estipulados, un fenómeno que podemos ver en todo el mundo y que cabe esperar que aumente, a medida que los reguladores realicen evaluaciones de cumplimiento más frecuentes.
En general, el sector debería enorgullecerse de su capacidad para capear la "tormenta COVID", pero asegurándose de que su mensaje sobre la protección al consumidor se transmita de forma transparente y adecuada.
¿Qué prioridades, objetivos y planes podría anticipar la IAGR para 2022?
El objetivo de la IARG es fomentar la cooperación, el intercambio de experiencias y la creación de asociaciones.
En 2022 queremos mirar más allá de nuestro mensaje tradicional, y no sólo aumentar nuestro número de miembros, sino aún más importante será desarrollar asociaciones con organizaciones del tercer sector o sin ánimo de lucro, que compartan algunos de nuestros objetivos normativos.
Esto podría ser en términos de estandarización técnica, proporcionando investigación y asistencia en problemas de juego, o elevando el perfil de la educación regulatoria. Nos basaremos en la exitosa asociación que hemos desarrollado con la Asociación Internacional de Normas del Juego en los últimos 12 a 18 meses.
Y esperamos que en 2022 volvamos a celebrar una conferencia totalmente presencial. En Boston celebramos nuestra primera conferencia híbrida, con asistentes locales y otros a distancia. Fue un reto técnico, pero también nos permitió grabar y guardar el contenido, algo que esperamos repetir.
Basándose en la información que recibe de sus miembros, ¿cuáles son sus perspectivas y expectativas para 2022, y cuáles cree que serán los nuevos retos para los reguladores y el sector del juego en general? ¿Cuáles serán los principales temas que marcarán la agenda?
Es difícil considerar algo en este momento, sin pensar también en el efecto continuo de la pandemia.
Aunque los reguladores siempre se han centrado en la protección de los clientes y, en particular, de las personas vulnerables, ahora se está tomando conciencia de que los reguladores deben garantizar que los titulares de las licencias establezcan las medidas de cuidado adecuadas para su personal, en el sentido de la salud, y asegurarse de que esto se evalúe adecuadamente como parte del registro de riesgos de la empresa.
El juego también parece estar más politizado en varias jurisdicciones. Por este motivo, el sector se enfrentará a mayores retos en 2022, especialmente en lo que respecta a las restricciones a la publicidad, y a una mayor regulación para garantizar que los clientes sean evaluados y controlados adecuadamente en lo que respecta al juego.
Los reguladores también se verán presionados por el gobierno para demostrar que el sector está actuando de forma responsable, y algunos podrían enfrentarse a cambios en su base legal y en sus responsabilidades.
En cuanto a los cambios legislativos, hay que pensar en un aumento de los poderes de los reguladores y de las sanciones. Se necesitará un mayor nivel de conocimiento técnico, y los organismos reguladores pueden encontrarse con que esto ejerce presión sobre sus resultados, requiriendo financiación adicional del Gobierno o de la industria, dependiendo de su modelo financiero.
Dicho todo esto, sigo creyendo que 2022 ofrece una perspectiva más positiva que los dos años anteriores. Tanto la industria como los reguladores han aprendido a adaptarse al clima cambiante, en cuanto a la creciente preocupación por la salud mental, la lucha contra el blanqueo de dinero y la publicidad. Esto debería conducir a un periodo de estabilidad, siempre y cuando se demuestre que las medidas puestas en marcha funcionan eficazmente.