Al inicio de la pandemia, Bingos Andaluces era propiedad de Cirsa al 50%, a través de la sociedad Global Bingo Corporación, y el otro 50% se lo repartían a partes iguales las compañías Fénix Gestión y Varoky.
Esta semana, las autoridades de Cirsa informaron que la empresa decidió apostar por el futuro de la sala y compró el 50% del capital social de sus dos socios.
Con el 100% de la compañía, Cirsa saldó las deudas con la Junta de Andalucía y a los caseros, y el pasado mes de septiembre, el Juzgado Mercantil 2 de Sevilla publicó el cumplimiento del convenio de acreedores.
La compañía operadora indicó que el pago de las deudas se afrontó sin quita alguna “por responsabilidad, y con la intención de continuar con el negocio”, que emplea a más de 40 trabajadores.
Además, Bingos Andaluces renovó el contrato de alquiler del local con los propietarios, quienes habían iniciado un procedimiento de desahucio en 2020 por sucesivos impagos del alquiler.
Cuando Bingos Andaluces aprobó sus cuentas de 2019, ya se había disparado el brote de COVID-19 en España, y consideró que los acontecimientos podrían tener un impacto en las operaciones y en sus resultados y flujos de efectivo, aunque no pensó que los sucesivos confinamientos fueran a comprometer la aplicación del principio de empresa en funcionamiento.