Personal de la Policía del Callao incautó 18 máquinas tragamonedas de un casino clandestino que operaba en un domicilio del barrio Gambetta Baja, al cual llegaron a partir de denuncias anónimas de los vecinos que se quejaban por los ruidos y gritos que se escuchaban desde ahí.
Según registraron los efectivos, las tragaperras funcionaban en condiciones insalubres y no contaban con ningún tipo de autorización. Además, en el lugar no se apliocaban los cuidados sanitarios para evitar el COVID-19.
El jefe policial de la región Callao, el general Iván Lizzetti, informó al medio Panamericano que fue una sorpresa encontrarse con el casino clandestino, ya que la denuncia anónima no hacía referencia a eso, sino sólo a los ruidos molestos.
Las estimaciones de la fuerza policial calculan que el establecimiento clausurado funcionaba por los menos desde hace un año. Al dueño del local se le sanconó con una multa de 4.400 soles peruanos (US$ 1.100).