“Para reglamentar el juego en Brasil entendemos que hay que pensar en grande" | Yogonet Latinoamérica
Declaraciones de Bruno Omori, presidente del IDT-CEMA

“Para reglamentar el juego en Brasil entendemos que hay que pensar en grande"

“Defendemos la idea de que la reglamentación del juego impactará positivamente en la macroeconomía de Brasil. Su aprobación permitirá crear una legislación con enfoque liberal y de mercado”, destacó Omori.
24-02-2021
Brasil
Tiempo de lectura 3:57 min
En una entrevista realizada por Tribuna da Imprensa Livre de Brasil, el presidente del Instituto de Desarrollo, Turismo, Cultura, Deporte y Medio Ambiente (IDT-CEMA), Bruno Omori, afirmó: “En el escenario de recesión en que vivimos, las inversiones pueden generar millones o, probablemente, más de una decena de millones de puestos de trabajo. Se activará la gran mayoría de los segmentos económicos del país y se generarán miles de millones de reales en concepto de impuestos".

“Defendemos la idea de que la reglamentación del juego impactará positivamente en la macroeconomía de Brasil. Su aprobación permitirá crear una legislación con enfoque liberal y de mercado”, destacó Omori en diálogo con Tribuna de Imprensa Livre. “No podemos limitarnos a un modelo específico de juego. Debemos autorizar el complejo hotelero integrado, el hotel y el casino, el casino urbano, el bingo y el juego en línea, entre otros. En cada localidad donde el juego pueda instalarse, tendremos oportunidades de inversión, de desarrollo y de crecimiento económico”.

“Entendemos que hay que pensar en grande -agregó-, en un modelo que permita que todas las ciudades y los destinos turísticos puedan sacar provecho de la reglamentación. Tenemos la capacidad de impactar positivamente en la economía de nuestro país. Entre los países miembros del G20, la mayoría de las naciones cristianas han reglamentado el juego —menos Brasil—. En los países islámicos, también está prohibido. Vale considerar que, en Brasil, existe el juego como las actividades legales de las loterías de Caixa Econômica Federal (CEF) y las que se desarrollan en cada Jockey Club. Esa estructura genera ingresos por R$ 14,2 mil millones. Actividades ilegales, como el jogo do bicho, el bingo, las máquinas tragamonedas y el juego en línea mueven R$ 19,9 mil millones en el país… Es hora de reglamentarlo”.

Para Omori, su participación como orador, articulador y líder, junto al mercado del turismo y el juego de Brasil, es vital. “Representé al país en los principales eventos internacionales y nacionales, tanto públicos como privados. Siempre he defendido la aprobación del juego como política macroeconómica de crecimiento y desarrollo social. De este modo, respondo a las cuestiones con mi análisis técnico y con datos contundentes”, detalló.

A la hora de hablar de inversiones, Omori señaló que “hay una estimación inicial de una inversión extranjera en Brasil de US$ 70.000 millones. Esto es el análisis inicial de la cifra total. Primero fomentamos el mercado inmobiliario, con valorización y venta de terrenos; después, generamos impacto en los servicios de arquitectura e ingeniería; luego, atraemos a los contratistas que construirán los casinos; luego, entran las empresas de las industrias de muebles, decoración, iluminación, seguridad, gráfica, automatización, tecnología, ajuar, entre tantas otras. Finalmente, las que fabrican equipos para casinos, restaurantes, hoteles, centros comerciales, centros de convenciones, teatro, que se agregan en estos segmentos. La propia operación, claro, con empresas de gestión en las operaciones de hotelería, gastronomía, eventos, entretenimiento, limpieza, seguridad, tecnología, juego, entre otras, que darán su aporte”.

En cuánto a la posibilidad de habilitar casinos pequeños en ciudades de todo el país, y no sólo complejos hoteleros tipo resorts, Bruno Omori consideró que “en Europa y América del Sur, el hotel y casino es un establecimiento de menor porte, con inversores locales y fondos extranjeros más pequeños. Es más exclusivo y está ubicado dentro de emprendimientos hoteleros. Puede instalarse en cualquier ciudad y, además, potencia el empleo y al destino. Es un modelo ideal para fortalecer el turismo en todos los estados y los destinos. El casino urbano o el bingo es un emprendimiento para inversores nacionales y fondos internacionales más pequeños de entre US$ 2 y US$ 100 millones”. “Además -explicó-, ofrece un acceso más democrático a los consumidores, es de mediano porte y puede instalarse en cualquier ciudad y localidad. Puede ser un óptimo generador de empleo e ingresos en una ciudad pequeña y atraer a nuevos públicos como complemento de las atracciones locales. Cuenta con gastronomía y entretenimiento como actividades agregadas”.

En otro pasaje de la nota, Omori consideró que “en el escenario de recesión en que vivimos, las inversiones pueden generar millones o, probablemente, más de una decena de millones de puestos de trabajo. Se activará la gran mayoría de los segmentos económicos del país y se generarán miles de millones de reales en concepto de impuestos, en todos los segmentos de la economía. Eso es importante en este momento, más aún cuando sabemos que el aparato público está quebrado”.

Al analizar el mercado de San Pablo, en particular, Omori destacó: “Respecto de la aprobación y la reglamentación de los juegos de apuestas por dinero administrados por iniciativa privada, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial del estado de San Pablo entienden que, primero, se necesita la aprobación a nivel federal”.

“Con la aprobación de los proyectos de ley relacionados en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República, nuestro Ejecutivo podrá dar su aporte. Luego de la aprobación del juego y del otorgamiento de autonomía para que los estados puedan legislar y reglamentar, tendremos mucho trabajo por delante. Existe, también, la posibilidad de que el propio Supremo Tribunal Federal (STF) resuelva el pedido si considera inconstitucional el decreto del presidente Dutra de 1946 y anula los efectos de la Ley de Contravenciones Penales. Si considera que es contraria a la Constitución de 1988. Hoy, el Poder Ejecutivo federal y el Poder Ejecutivo de cada estado consideran que el tema es estratégico. Asimismo, el Poder Legislativo estatal considera que, si la autorización del juego y los casinos se somete a votación, sería aprobada por mayoría. Si se permite una reglamentación estatal, estoy seguro de que las Asambleas Legislativas de San Pablo y de todo Brasil tratarían a este tema como prioritario para aumentar los puestos de trabajo, las divisas y los impuestos”.

“En conclusión -explicó-, si reglamentamos el juego y lo tratamos como política pública, como actividad económica, se podría generar empleo, trabajo, inversión, ingresos y divisas. Realmente, tendríamos cómo atraer recursos para aplicarlos en educación, seguridad y salud”.

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