Luego de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, se detectó un aumento de la velocidad de propagación del virus del COVID-19 en Cataluña. Por este motivo, el Plan Territorial de Protección Civil de Cataluña (Procicat), dirigido por los Departamentos de Salud e Interior, definió nuevas medidas restrictivas que entrarán en vigor el jueves 7 de enero y que tendrán una vigencia de diez días para combatir una nueva escalada. La comunicación estuvo a cargo de Alba Vergés Bosch, consejera de Salud; y de Josep Maria Argimon, secretario de Salud Pública. Los locales de juego se mantendrán cerrados.
Comercio minorista: de lunes a viernes
Se suspende la apertura al público de los locales y establecimientos de comercio minorista de más de 400 metros cuadrados, y los centros comerciales, galerías comerciales y recintos comerciales.
Los que tienen una superficie útil de venta igual o inferior a 400 metros cuadrados sólo pueden permanecer abiertos de lunes a viernes, para evitar la mayor afluencia que se da en fin de semana.
Se mantiene la limitación del aforo al 30 % del autorizado y también el resto de medidas organizativas de seguridad.
Se excluyen de estas previsiones los establecimientos comerciales dedicados a la venta de productos esenciales.
Horarios comerciales
El horario de apertura al público en ningún caso podrá superar la franja entre las 6 y las 21, en general; sin embargo, sí podrá llegar hasta las 22 en caso de actividades culturales y para la recogida en el establecimiento en los servicios de restauración, y hasta las 23 para servicios de restauración a domicilio.
🔴 INFORMACIÓN RELEVANTE 🔴
— Protecció civil (@emergenciescat) January 5, 2021
Resumen de las medidas de restricción para la contención de la#COVID-19 a partir del jueves 7 de enero
👇 👇 👇 👇 👇 👇 pic.twitter.com/tvCbEYFGju
Encuentros familiares
Los encuentros familiares y/o sociales no pueden superar las seis personas, a menos que sean convivientes, y no supongan la confluencia de más de dos burbujas de convivencia.
Se recomienda que los encuentros en espacios cerrados, incluyendo los domicilios, se limiten en lo posible y, en todo caso, fundamentalmente a las visitas a personas con dependencia o en situación de vulnerabilidad y que sean siempre de la misma burbuja de convivencia.
Hay que reducir la movilidad lo máximo posible y optar por el teletrabajo siempre que se pueda.