Las medidas entrarán en vigor el 7 de enero, y permanecerán vigentes hasta el 26 de enero. Aunque las medidas actuales debían regir hasta el 12 de enero, el empeoramiento de los indicadores epidemiológicos, especialmente en Ibiza, y la necesidad de reforzar las medidas dirigidas a evitar todas las situaciones que puedan favorecer los contagios han aconsejado adelantar una semana la revisión de los niveles de alerta.
Los indicadores relativos a la incidencia del Sars-CoV-2 en la isla de Ibiza muestran un empeoramiento muy significativo y rápido, acompañado de una pérdida significativa de la trazabilidad de los casos y de un aumento importante de la presión asistencial.
Además, en los últimos días se han detectado incumplimientos de las normas de prevención relacionados con las celebraciones navideñas, que podrían dar lugar a la aparición de más contagios en los próximos días.
Por este motivo, la Consejería de Salud y Consumo, tras analizar el informe del Comité Autonómico de Gestión de Enfermedades Infecciosas de las Islas Baleares, propuso elevar el nivel de alerta y endurecerlo con el cierre de interiores de bares, cafeterías y restaurantes, el cierre de salas de juego y avanzar a las 22:00 horas el toque de queda, con el objetivo de frenar los contagios y proteger a la población.