Aunque se suponía que la industria del juego en línea de Filipinas se beneficiaría con las medidas de confinamiento (ya que los jugadores se volcaron a las apuestas transmitidas en vivo para saciar sus ansias de juego), la industria está luchando por sobrevivir, y los casinos en línea de Manila solo pueden operar de manera parcial.
Ben Lee, socio gerente de la consultora asiática del juego IGamiX, señaló que las restricciones afectaron las operaciones. Según Bloomberg News, esto podría marcar un punto de inflexión en la industria local, que ha enfrentado oleadas de tensión e incluyen amenazas de suba de impuestos, pedidos de prohibición total del juego por parte de legisladores y divisiones, a raíz de acusaciones dirigidas a su fuerza laboral, constituida principalmente por migrantes a quienes se responsabilizó de los delitos en el país y de empeorar el brote del virus.
Dos de los sesenta operadores nacionales con licencia de la que supo ser una industria sólida ya han cerrado sus puertas desde que comenzó la pandemia.
"Habrá más. Estamos convenciéndolos de que se queden", afirmó Jose Tria, quien trabaja para el ente nacional regulador del juego como vicepresidente adjunto para el juego en el extranjero.
Solo catorce operadores han reanudado sus operaciones. El resto está aguardando para tomar decisiones. Si la industria colapsa, podrían quedar vacíos 3,4 millones de metros cuadrados en espacios combinados de oficina y residencia, ya que los trabajadores migrantes de la industria volverían a sus hogares, según Leechiu Property Consultants Inc.
“Simplemente se irán si nadie los necesita”, afirmó David Leechiu, director ejecutivo de la compañía de servicios inmobiliarios que tiene una de las porciones más grandes de clientes del juego en línea entre los agentes de Filipinas. Desde el confinamiento, los operadores han cancelado sus planes de expansión, explicó.
Luego de que el presidente, Rodrigo Duterte, comenzara a otorgar licencias de casinos en 2016, más de 300.000 trabajadores extranjeros (muchos de los cuales son ciudadanos chinos) han llegado al área metropolitana de Manila para trabajar. La industria se sustenta de la demanda de jugadores mayormente chinos, quienes realizan apuestas a miles de millas de distancia, ya que los juegos de azar están prohibidos en el continente chino.
El rango de empleos de los migrantes incluye mercadeo, responder consultas de clientes y procesar pagos de clientes que realizan apuestas en línea en bacará, Dragon Tiger y Fantan — juegos transmitidos en línea—.
Los trabajadores de la industria representan el 1 % del gasto de consumo del país, lo que ha ayudado a impulsar las ventas de los minoristas, como Hermes-seller SSI Group Inc., según Nicky Franco, vicepresidente de Investigación de Abacus Securities Corp., en Manila.
Sin embargo, algunos legisladores están decididos a terminar con la industria en medio de acusaciones de lavado de dinero. En mayo, se presentó un proyecto de ley en la legislatura que busca prohibir las operaciones del juego en línea, ya que "son una burla a nuestras leyes, nuestra paz y nuestro orden". Un grupo de operadores del juego en línea, con licencia, no quiso emitir comentarios al respecto.
Si la industria de Filipinas no sobrevive, las posibles beneficiarias serán las compañías del juego de Vietnam, donde los casos de coronavirus han estado mayormente contenidos, y Birmania, según Lee, de IGamiX. Los dos países "están actualizándose muy rápidamente" en términos de conexión de internet con China y suministro eléctrico —dos criterios necesarios para que el juego en línea florezca—. Mientras tanto, Sihanoukville, en Camboya, sirve como advertencia respecto de los altibajos del juego en línea. Un pueblo costero que solía ser parada de mochileros se convirtió en un nodo de casinos en línea. Pero el confinamiento y una prohibición a la industria, que se hizo efectiva el 1 de enero, lo dejó lleno de condominios sin terminar y comercios cerrados.
En San Antonio Village, ciudad de Makati, región capital de Filipinas, las camionetas de pasajeros que transportan a empleados de casinos en línea por medio de transbordadores y que solían atascar las calles se han vuelto una rareza. La mayoría de los empleados de la industria están recluidos en torres de departamentos y observan con atención para saber qué sucede en la industria —y en sus puestos de trabajo—. El agente inmobiliario Leechiu observa junto a ellos. "Para recuperarnos del daño económico del COVID-19, necesitamos la mayor actividad económica posible", afirmó.