La mayoría de los gobiernos sudamericanos endurecieron las medidas, llegando incluso como el caso de Paraguay a resolver la ampliación del tiempo de cuarentena y la restricción de circulación durante las 24 horas del día. Es decir, hoy las actividades están paralizadas totalmente, salvo aquellas necesarias y exceptuadas en la normas.
Colombia, por medio de de la entidad denominada Coljuegos, en una acertada decisión resolvió suspender temporalmente los contratos de concesión de juegos de azar a los efectos de evitar que la continuidad de los mismos generen incumplimientos que, luego, provoquen que las empresas sean pasibles de aplicación de sanciones por cuestiones no imputables a las mismas. Desde estas líneas felicitamos a Coljuegos por tan acertada decisión.
A estas alturas, y con un panorama absolutamente incierto en cuanto a cómo y cuándo va a terminar la pandemia, sería prudente que los organismos reguladores de juegos de azar en conjunto con los sectores involucrados inicien un proceso de análisis de la situación, y planteen temas puntuales que aminoren los diferentes problemas que ya existen, y otros que están en camino.
No todos los reguladores de juegos de azar aprobarán el mismo esquema de soluciones; sin embargo, el hecho que se ocupen de la situación y resuelvan, considerando la crisis actual, dará pie a nuevas consideraciones que probablemente puedan ser mejoradas en el futuro.
El mundo vive una situación extraordinaria y eso requiere de soluciones también extraordinarias. Las autoridades deben considerar que, en la actualidad, no aplica una gestión basada en sus planeamientos ordinarios o en políticas públicas basadas en la previsión de esquemas anteriores. Miremos a nuestro alrededor y nos daremos cuenta que las cosas han cambiado y probablemente para siempre. Hoy, la gestión debe basarse en las características de los nuevos acontecimientos, y a partir de ahí, los reguladores de juegos de azar deben generar políticas que no figuren en los protocolos y estándares de gestión.
El nuevo orden mundial requerirá de la adopción de nuevas normas y reglas de juego, de la adopción de acciones disruptivas sin que ello implique la violación de principios y normas de carácter legal.
En el caso de Paraguay y otros países con similar legislación, el regulador nacional, así como los gobiernos municipales que también autorizan algunos juegos de azar, deberán considerar como primer punto del largo análisis, que la ley especialísima de juegos de azar establece que el canon por la concesión debe abonarse por mes vencido, y posterior al mes de los ingresos.
Es decir, si no hay ingresos no corresponde el pago de canon. Esto para el caso de los que pagan canon fijo o los que pagan un canon mínimo garantizado.
Con lo dicho en el párrafo anterior, simplemente se estaría aplicando la ley vigente, aplicación que cuenta con el respaldo de la norma y la suficiente relación de hechos y antecedentes, pues la pandemia es de conocimiento y alcance mundial.
Nadie puede desconocer las consecuencias ocasionadas a estas alturas, y nadie aún puede prever si las mismas serán solo estas, o se incrementarán a medida que se prolonguen los días de cuarentena.
Se espera que los reguladores de juegos de azar sean empáticos con los sectores afectados al rubro y tomen medidas de oficio que favorezcan a la permanencia del rubro durante esta crisis, y preparen al sector para enfrentar los desafíos de la post-pandemia.
Si no existiese una actuación de oficio, las empresas deberán acudir ante las instituciones que les otorgaron sus respectivas licencias, a los efectos de solicitar la suspensión del pago de sus respectivos cánones fijos o, en su caso, del canon mínimo garantizado o, en su caso, la declaración de no correspondencia del pago del canon por no existir ingresos, de acuerdo a los argumentos citados párrafos más arriba. Este artículo pretende poner sobre la mesa herramientas y criterios útiles para la toma de decisiones, volviendo a recordar que no estamos ante una situación normal, estamos ante eventos extraordinarios que requerirán de esfuerzos y estrategias también extraordinarias, cuya aplicación dependerá del grado de empatía entres los diversos actores del rubro.